Reseña: Jungle Emperor Leo (1997)


Apoyándose codo con codo 

Sinopsis

Leo, el rey de la Jungla, es un león blanco que gobierna junto a su esposa Lyre la selva de Bajelous como protector de todos los animales. Recientemente, Leo se convirtió en padre de dos cachorros llamados Lune y Lukyo, que están destinados a heredar su lugar cuando él muera. Sin embargo, la muerte de Leo está más cerca de lo pensado, ya que un grupo de hombres dirigidos por el cazador Ham-Egg están buscando la legendaria Moonlight Stone. Este objeto, similar a una piedra preciosa, posee una energía tan grande en su interior que la Agencia de Ciencia y Tecnología cree que podría acabar con la crisis energética. Su localización exacta es desconocida, pero Ham-Egg cree que se encuentra en una montaña de Bajelous, la cual aún no ha sido encontrada por la inaccesibilidad del lugar y la importancia de su ecosistema. Ante este problema inevitable, Leo busca apoyo en uno de los pocos humanos bondadosos de la expedición: el profesor Hige Oyagi. Con su ayuda intentarán frustrar los malvados planes de Ham-Egg.

Trama y Desarrollo

Cuando pensamos en mangas de Osamu Tezuka adaptados a animación, sin duda, el primer nombre que se nos viene a la cabeza es el de Astroboy (1951-1968). Sin embargo, hoy quiero resaltar otro distinto: Kimba, the White Lion (1950-1954). En el ámbito de la animación, esta obra animalesca recibió varias adaptaciones. La más conocida, por supuesto, es la primera que fue emitida entre 1965 y 1966. Sin embargo, para un servidor la que más merece atención es Jungle Emperor Leo (1997). Esta película, realizada por Tezuka Productions, forma parte de un conjunto de series y filmes destinados a conservar vivo el legado del maestro con nuevas versiones animadas de su interminable biblioteca de mangas. Veamos si con esta cinta lograron elevar el valor de su trabajo.

Jungle Emperor Leo es una cinta de acción y aventuras fantásticas integrada dentro de la categoría de filmes ambientalistas que exploran la relación entre hombre y naturaleza y, en mayor o menor medida, impulsan un mensaje de respeto y protección por el medio ambiente. Este género de filmes posee una gran trayectoria dentro del cine y la animación occidental, en especial como cine familiar. La animación japonesa no es una excepción. Desde sus inicios, muchos filmes y series han centrado total o parcialmente sus cuestiones temáticas alrededor de esta idea, aunque los máximos referentes en el medio son las obras de Studio Ghibli como Mi Vecino Totoro (1988), Pompoko (1994) o La Princesa Mononoke (1997). 

A pesar de que Jungle Emperor Leo no forma parte del club por su menor grado de sutileza y complejidad al abordar la cuestión ambiental, el mensaje que transmite y construye, poco a poco, la cinta es merecedor de ser mentado y comentado. La enseñanza principal del relato afirma que seres humanos y animales deberían ayudarse mutuamente y trabajar juntos por un mismo bien común. Un mensaje de cooperación y convivencia que resulta más convincente para la audiencia gracias a que se destacan las cualidades de los animales y se engrandece su figura mediante las acciones heroicas de sus gobernantes: los leones blancos.

Para exponer toda la cuestión en mayor detalle tomemos como punto de partida la sociedad animal de la jungla. La comunidad selvática está compuesta por animales de toda índole: elefantes, gacelas, hienas, hipopótamos, jirafas, loros, mandriles, etc. Sin embargo, esta colectividad no encaja mucho con el modelo real, ya que nos topamos ante un grupo de animales parlantes que confían en el Rey de la Jungla: Leo. Este león blanco que exhibe las virtudes del monarca ideal (capacidad de mando, fuerza y agilidad, imparcialidad, majestuosidad, entre otras) actúa como protector de la jungla con la ayuda de sus fieles consejeros y sabia esposa. Sin duda, estamos ante una visión idealizada y, por supuesto, infantil de la sociedad selvática. De ahí que la organización sea simple, los animales vivan en paz y armonía y las características de los personajes sean mayormente positivas. Hasta resultan amigables para los niños por su diseño caricaturesco y su rostro humanizado, propios de Tezuka. Y como extra, el entorno selvático resulta fascinante gracias al colorido de la vegetación y la vivacidad de las criaturas que habitan en él.

La sociedad humana, en cambio, no está totalmente integrada por individuos de la misma perfección moral. Respecto a esta cuestión, los animales tienen su propia opinión. Para el clan de los elefantes, los seres humanos son un mal que causa desgracias en su intervención. Para Lune, que inicialmente sueña y fantasea con ellos debido a su admiración por las creaciones humanas, son seres increíbles con los que deberían trabar amistad. Para Leo, en cambio, la naturaleza humana es más compleja. Mientras que prefiere mantenerse al margen, evitando cualquier conflicto con ellos, el monarca cree que existen personas bondadosas y personas malvadas. Visión que se corresponde con el relato, ya que tenemos individuos como el profesor Oyaji, que busca la Moonlight Stone sin interferir o dañar el hábitat de los animales; e individuos como Ham-Egg, que arrasa sin compasión el entorno por su afán de llenarse los bolsillos. Los primeros realizan acciones positivas como salvar a un cachorro de ser aplastado y los segundos realizan acciones negativas como matar otras criaturas por diversión.

Sin embargo, esta visión de la naturaleza humana constituye un punto de vista muy simplista acerca de la misma. Separar a los seres humanos en categorías morales de bondad y maldad, como si los seres humanos solo pudieran identificarse con un color (blanco o negro), implica ignorar la existencia de una escala de grises entre las personas. En este sentido, La Princesa Mononoke expone mejor la naturaleza humana al revelar que dañamos la naturaleza por multitud de razones, entre las que se encuentran la avaricia, la necedad, la necesidad o la pérdida del respeto al bosque. Muchas de ellas son comunes a todos nosotros, por lo que no cabe maniqueísmo alguno. En lo que coinciden una y otra es que la acción humana, sin importar sujetos concretos, causa estragos en el medio natural. La búsqueda de la Moonlight Stone parte de una idea positiva: obtener un mayor bienestar y progreso para la humanidad, pero el coste para la vegetación y la fauna puede llegar a ser devastador. De ejemplo están las inundaciones y las plagas que la presencia humana provocó mediante su contacto. Sin embargo, el tema está expuesto sin mucha incisión y el rechazo de la piedra es una conclusión tradicional, sin mucha creatividad.

A pesar de este inconveniente, el mensaje de convivencia y apoyo mutuo demuestra ser muy válido debido a que ambos grupos ayudan a construir esta idea a través de sus acciones. Por una parte, el profesor dedica sus esfuerzos a curar la enfermedad mortal que afecta a los animales, sobresaliendo Lukyo como primera víctima sanada. Por otra parte, Leo presta su ayuda al experto en su misión al guiarle hacia la piedra y sacrificarse para salvar su vida de la ventisca mortal que los amenazaba; y Lune salva a los animales del circo al guiarlos con sus heredadas dotes de mando. En particular, el relato, que está protagonizado mayormente por el reino animal , otorga un mayor énfasis a su papel. De ahí que, tras la muerte de Leo, el profesor Hige decida contarle la historia de Leo a su hijo y la película termine con un plano general en el que una gran nube adopta la forma del león blanco cuyas acciones salvaron a todos. Sin duda, un buen homenaje final.

Sin embargo, el largometraje no es ni  mucho menos un conjunto totalmente redondo cuyo mensaje nos atraviesa con una fuerza arrolladora. Ciertamente, la ausencia de la condescendencia propia de los filmes ambientalistas infantiles o la presencia de la muerte redundan en su beneficio, pero participa de otros tópicos del género. Tampoco la tragedia que azota al bosque o afecta al dúo investigador tiene un gran calado debido a un encanto desfasado y una caracterización promedio. A excepción de Leo y Lune ninguno carga con conflictos personales o preocupaciones vitales de gran peso. Del lado de Leo, la cuestión está relacionada con su responsabilidad porque duda sobre qué acciones tomar para proteger a los suyos y garantizar que sus hijos ocupen su posición. Y aunque estas ideas son algo difusas, su esfuerzo y autosacrificio en la peligrosa travesía que realiza junto al académico conmueven al espectador.

El verdadero problema se encuentra del lado de Lune, quien protagoniza una subtrama en la que se une a un circo donde descubre la dualidad de la naturaleza humana. Sin duda, la experiencia ayudó al cachorro a conocer mejor a los seres humanos, pero el desarrollo de esta línea argumental es más bien irregular por culpa de que ocupa apenas diez minutos del total del largometraje. En un tiempo tan corto no es capaz de introducir bien a los personajes, establecer relaciones entre ellos y, sobre todo, construir una experiencia suficiente para enseñarle la realidad al leoncito. Apenas observamos el maltrato que reciben los animales del circo, con solo unos pocos ejemplos. E igual la amistad con la artista Mary es muy efímera, sin que tengan lugar demasiadas interacciones entre ellos a pesar de realizar un acto conjunto. Pero a este inconveniente también se suma que la subtrama está desconectada de la acción principal. Ni mucho menos hacen esfuerzos para que ambas confluyan en algún punto, ya que el relato del cachorro se narra primero y luego se prosigue con la trama principal.

Calificación: 7



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2 Comentarios

  1. No jodas,la hicieron solo para mostrarles el dedo al la Compania del Ratón Ladrón,despues de lo que ellos hicieron.

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    1. Probablemente para aprovechar el tirón del Rey León.

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