miércoles, 14 de junio de 2017

Análisis: Ataque a los Titanes S1


  • Año: 2013
  • Capítulos: 25
  • Estudio: Wit Studio
  • Género: Acción, Drama, Fantasía, Terror

El contraataque de la humanidad

Sinopsis

Hace mucho tiempo los seres humanos vivían en paz, pero la llegada de unos seres llamados titanes cambió todo. En muy poco tiempo eliminaron a la mayor parte de la humanidad, pero gracias a la construcción de unos enormes muros pudieron sobrevivir dentro de ellos. Un siglo después, un gran titán aparece de improvisto y hace un enorme hueco en la muralla más externa. Como consecuencia de ello, empiezan a entrar numerosos titanes que devoran a la población. Una de sus víctimas es la madre de Eren Jäger, el cual tiene que presenciar como su madre es devorada por uno de ellos. Debido a este hecho, no tarda mucho en alistarse al ejército y tomar la decisión de exterminarlos a todos.

Una premisa interesante, pero un mundo por explorar

En mi opinión, la fama que consiguen algunos animes es injustificada. Tales ejemplos valdrían para Sword Art Online (2012), Tokyo Ghoul (2014) o Re: Zero kara Hajimeru Isekai Seikatsu (2016). No opino exactamente lo mismo de Ataque a los Titanes porque creo que contaba con más posibilidades de volverse algo bueno que los otros tres. También no negaré que es un anime que disfruto ver, pero eso no interferirá con mi juicio a la hora de valorarlo. Juicio que sí fue afectado la primera vez que intenté reseñarla y ahora sí estoy seguro de hacer un análisis diez veces mejor porque he diseccionado mejor la obra y comprendido sus aspectos positivos y negativos. Veamos cuáles han sido los factores que la han catapultado hasta el éxito.

Pocos pueden decir que la premisa de esta obra no es interesante. En su tiempo resaltaba aún más porque no había tantas series que pretendieran contar algo similar sino que encontrabas montones de slice of life con tintes cómicos, comedias escolares, historias de fantasía, historias dedicadas a algún deporte, etc Casi todas rodeadas de un montón de niñas monas sin más encanto que su cara bonita. Así que podría decir que era algo fresco. No innovador porque ya hacía tiempo que aparecieron historias de ese tipo sino relativamente nuevo. Además, el primer capítulo estaba rebosante de expectativas, aunque tuviera algunos fallos.


Más atractivo aún es el mundo en que se desenvuelve la historia. Se trata de un escenario post-apocalíptico donde la humanidad ha sido arrinconada por los titanes, unas criaturas enormes cuyo único fin es devorar humanos. En el caso de los categorizados como “anormales” a veces se comportan de formas que es difícil prever. A pesar de no tener ningún tipo de inteligencia, son muy peligrosos por varias razones. Una de ellas es que son prácticamente invulnerables a excepción de un punto débil situado en la nuca, sino se regenerarán al estado anterior. La otra es simplemente que tanto su tamaño como su fuerza superan por mucho la de una decena de humanos así que las posibilidades de vencerlos son mínimas. Su aspecto es curioso y hasta puede resultar ridículo. Sin embargo, este mismo hecho crea un buen punto de horror ya que nadie se esperaría que algo así pudiera comer con tanta naturalidad a alguien.

Durante décadas el sistema para defenderse de ellos han sido tres muros nombrados como María, Rose y Sina. Pero la otra defensa consiste en el ejército, que se divide en tres fuerzas distintas: a Tropa de Guarnición, encargada de proteger las ciudades y reforzar los muros; la Policía Militar, los hombres bajo las órdenes directas del rey; y el Cuerpo de Exploración, cuya misión es explorar el territorio más allá de los muros e investigar a los titanes. Para cumplir su misión –sobre todo pelear con los titanes– están equipados con lo que llamamos equipo de maniobras tridimensionales, una herramienta que permite moverse libremente por varias superficies y en cualquier inclinación, incluso alcanzar grandes alturas sin mucho esfuerzo. A esta herramienta le acompañan varias espadas preparadas para cortar la carne de los titanes. Podría decirse que la movilidad es el factor clave para derrotarlos. Más tarde, la serie nos muestra otros métodos que utilizan los soldados como son otras armas como cañones o arpones especiales, y algunas tácticas como la formación a larga distancia. 

A esto podríamos añadir más como son la vida dentro de los muros, la existencia de una monarquía, la religión del Culto del Muro, etc Por desgracia, muchas veces este mundo solo existe como un escenario porque en sus primeros capítulos no construyó gran cosa. En vez de eso suelen proporcionarnos a mitad de capítulos cuadros con información que nos explican sobre este mundo, pero esto es un despropósito y solo sirve como curiosidad. Es potencial a medio desarrollar. Si estás interesado en conocer todos los aspectos del universo de Ataque a los Titanes puedes quedar un poco decepcionado.

Factor supervivencia casi desechado

Otro aspecto que llama mucho la atención del espectador es la atmósfera de terror y la sensación de que se trata de una situación de supervivencia al límite. Anteriormente, estábamos en una era de paz, pero ahora ha llegado a su fin. La inauguración de la época del terror sucede por culpa de los titanes. Para remarcar este miedo hacia ellos se insiste mucho en el estado psicológico de los personajes, así como las consecuencias negativas que ocurren alrededor de ellos. A diferencia de Eren, la mayoría vivían con la mentalidad de que lo mejor era estar dentro de los muros. El pensamiento de enfrentarse al enemigo les causaba un enorme miedo por lo que muchos de los soldados preferían unirse a la Policía Militar para huir lo más lejos posible de ellos. Tarde o temprano tenían que hacerles frente y se toparon con que son imponentes y no poseen ningún tipo de compasión. Lo peor es la impotencia ante como devoran a conocidos, vecinos, amigos y familia. Puede que los discursos tengan algún efecto, pero muchos preferirían desertar y marcharse con sus familias. Otros lloran de desesperación sin saber qué hacer y los últimos incluso se suicidan. También está la incertidumbre de no saber si próximamente alguno de los muros será derribado, causando problemas de escasez de alimentos y de espacio al tener que refugiar a una mayor cantidad de población que alimentar en un espacio más pequeño. En definitiva, las posibilidades que tienen son casi nulas en su situación.


Desgraciadamente el factor supervivencia se perdió en su mayoría tras el capítulo 8 con el descubrimiento de que Eren puede convertirse en titán. Probablemente algunos no lo comprendan, pero el hecho de meter poderes mágicos o sobrenaturales arruina una historia de este tipo. Elimina gran parte de la tensión que había en este momento porque ahora el protagonista es mucho más difícil que muera. No solo eso sino que ahora puede cargarse decenas de monstruos que antes no podría haber matado en su estado humano, pero no solo es el hecho de que Eren se haya convertido en un titán. También está la inclusión de personajes súper fuertes como Levi, que no tienen ningún problema para matar varios de ellos simultáneamente. Ahora el tamaño, su capacidad regenerativa o el ser impredecibles no importan ni la tercera parte de lo que hacían antes. En vez de ello ahora parece más una serie de acción donde los enemigos han cambiado a humanos capaces de transformarse en titanes y los anteriores titanes son relleno. Otro error que comete el autor es abusar del factor shock para dar a entender cómo es de cruel y despiadado su mundo. Este abuso consiste en matar constantemente personajes –sean importantes o no– y ver como sufren muchos de ellos. En una historia de este tipo es normal que mueran personajes y que sufran por supuesto, pero al autor constantemente está haciendo esto sin un control adecuado. Hasta el punto en que uno ya no siente ningún tipo de interés por ellos y resulta cansino ver como saca personajes solo para matarlos o gastar tiempo en las sensaciones de personajes que no conocemos. 

Matar monstruos nunca fue tan excitante

Puede que algunas escenas de acción sobren, pero la acción es un género en el cual Ataque a los Titanes sobresale. Cuando tiene lugar un encuentro entre los titanes y los mejores soldados se convierte en un espectáculo visual. Surcan los cielos y hacen todo tipo de maniobras para poder aplastar al titán que hay ante sus ojos. No solo son unas coreografías que te dejan tirado en el suelo de la emoción sino que las ejecutan a una velocidad endiabladamente alta. Sin duda, si en algo pusieron pasta es en este tipo de escenas porque la fluidez se sale de los baremos. En fin, ya me gustaría tener un equipo de maniobras tridimensionales para hacer todas esas virguerías. Por si fuera poco también hay combates entre un titán y otro titán. Muchas veces los combates cuerpo a cuerpo son sorprendentes, pero ver a dos gigantes agarrarse a puñetazo limpio mientras destrozan parte del lugar en que se encuentran es algo magnífico. También se nota la mano de la dirección de Tetsurô Araki porque seguro que otro director más amateur no podría haberlo hecho de igual manera. A esto en general también hay que añadir que los niveles de violencia son bastante altos a pesar de que cierta censura y no pasa lo mismo que en las OVAS de los 80 y 90, pero prefiero eso a la carnicería que hacían por ejemplo en Violence Jack (1986). Sigue siendo impactante ver como rompen partes del cuerpo y se expande la sangre. Por este motivo también creo que este anime se convirtió en una serie de “estilo sobre substancia” y ya no en algo de supervivencia.


El último aspecto interesante que me queda por mencionar es el misterio. Concretamente los misterios alrededor del sótano de la casa de Eren y la identidad de los titanes cambiantes. El primero no voy a comentarlo porque permanecerá oculto hasta que lleguen al lugar y esto solo lo alargan. El segundo creo que fue algo que se pudo haber mejorado. En el caso de Annie, lo compro para el espectador porque había indicios suficientes para adivinar que era ella. Pero los personajes se enteran de que es ella sin pruebas suficientes hasta que Armin se saca de la manga que el equipo de maniobras especiales que tenía Annie era el de Marco, algo que nunca revelaron. Sobre la identidad de los otros dos solo hay indicios que no demuestran mucho. La mayoría de los misterios se mantienen a la espera de ser revelados en la segunda parte que tendréis en unos días.

¿Ritmo de tortuga por avaricia empresarial?

Finalmente, nos hallamos ante uno de los mayores problemas de Ataque a los Titanes junto a su conversión en shounen, el problemático ritmo. Intentaré detallar esto lo mejor posible. Una historia para que fluya bien necesita contar lo que ocurre sin demasiados tropiezos. Es como correr en una pista sin encontrarse muchos obstáculos que sortear y así llegar en un tiempo correcto a la meta. Pero en Ataque a los Titanes muy pocas veces hay un paso adecuado. En sus primeros episodios se podría decir que sí, pero luego comenzaron los problemas y solo en algún episodio había un ritmo adecuado. En primer lugar, están los resúmenes del inicio. Su duración media suele situarse alrededor de 1 minuto y están presentes en todos los episodios menos tres. En segundo lugar, están los flashback. Buena parte de ellos son pequeños flashback que van desde unos pocos segundos o algunos minutos sobre cosas que han ocurrido ya. En otros casos son flashback sobre algo “nuevo”. Lo pongo entre comillas porque muchas veces no cuentan nada nuevo sino que muestran conversaciones que solo refuerzan un punto o explican algo que ya podríamos entender sin necesidad y que ralentizan la línea que había hasta el momento y muchas veces se meten en medio de un conflicto. Algunos son necesarios, pero estarían mejor colocados cuando aprovechan algún momento de relajación. Asuntos como la activación del poder de titán podrían ser explicados en unos minutos y le toma medio capítulo. Aparte de introducir este flashback en medio de la operación. En tercer lugar, hay mucho tiempo gastado en dar cámara a personajes terciarios que van a morir en los próximos minutos. En algunos casos esto está bien para añadir tensión a la atmósfera, pero lo hace de manera tan reiterativa que ralentiza más de lo que debería. Fácilmente nos podríamos haber ahorrado unos siete u ocho capítulos sin contar el recopilatorio. 

Personajes

-Eren Jäger: Su personalidad es la propia de cualquier chico shonen, es decir, idealista, valiente y sin talento, añadiéndole la categoría de vengador. Siempre está repitiendo frases como “exterminaré a los titanes” o “me vengaré”. Normalmente las dice gritando o bien se muestra enfadado con el resto por no compartir sus ideas. Durante la primera temporada hasta la mitad sus diálogos estaban compuestos por este tipo de frases o bien dando discursos hacia sus compañeros. Puede decirse que es un personaje bastante plano.

-Mikasa Ackerman: Al igual que Eren, Mikasa no es un personaje complejo. La razón de su existencia es Eren y solo él, hasta el punto de que casi le daba igual morir cuando creyó que había muerto. Un punto que podrían haber aprovechado, pero han seguido la misma línea desde entonces. Ella básicamente se encarga de protegerlo y de que no cometa estupideces. La mayoría de su encanto reside en que es una máquina matando monstruos. No tiene mucho más que ofrecer. Las interacciones entre ambos dos son casi todo el rato igual y no hay química porque no se escuchan el uno al otro. Uno suelta el mismo discurso de matar titanes, mientras la otra solo le dice que lo protegerá.

-Armin Arlert: Su personalidad es la propia de un chico tímido e inseguro, pero valiente en momentos determinantes. En comparación a los otros dos del trío protagonista, Armin es un poco mejor. Realmente es de los pocos que muestran algo de materia gris. Nadie tiene buenas ideas, menos él y algún personaje más. Sus interacciones con el resto del grupo no pasan de lo correcto, siendo Eren y Mikasa con quien más se relaciona.

-Levi Ackerman: Capitán del Cuerpo de Exploración que estaba encargado en un principio de la supervisión de Eren mientras estaba bajo sospecha. En el pasado era un famoso matón de los bajos fondos, pero cambió cuando conoció al comandante Erwin. Levi se caracteriza por ser un hombre con mal genio, violento y de trato difícil. Esto no le impide preocuparse por sus hombres como el que más, aunque lo oculta bien. Una faceta simpática de Levi es su obsesión por la limpieza. Sin duda, tiene algo de carisma y un carácter que encanta a las mujeres, así que se trata del personaje más popular de la serie. Sin embargo, tiene un problema básico: la falta de humanidad. Algunos dirán que no, pero sus reacciones frente a las muertes de sus compañeros de escuadrón y la forma que tiene de hablar con sus subordinados para consolarlos indica una falta enorme de emociones. Prácticamente no tiene ninguna respuesta. No porque el mundo sea cruel tú tienes que actuar como alguien sin emociones todo el rato.


Alrededor de ellos hay muchos personajes revoloteando, sobre todo sus compañeros de promoción. Pero al ser tantos y no centrar el foco en unos cuantos, ninguno de ellos tiene suficiente cámara para que nos importe lo que hacen. Realmente que mueran o vivan es poco importante porque no son importantes para la trama. De haber aprovechado mejor el tiempo de entrenamiento como cadetes para reforzar lazos entre Eren y sus compañeros, centrándose especialmente en algunos ahora podrían ser importantes. Pero en vez de eso dedicaron la mayor parte del tiempo de uno de los dos episodios a ver como Eren conseguía superar una prueba.

Algunos mencionarán a Sasha Brauns, pero simplemente es un personaje de alivio cómico. No hace nada relevante y solo está ahí para provocar risas con su obsesión con la comida. El único que de verdad le conceden un papel secundario sólido es Jean Kirstein. No tiene una caracterización muy buena, pero no está mal. Además hasta tiene un pequeño desarrollo durante la primera temporada. Pasa de ser un tipo algo engreído que se preocupa solo por sí mismo a ser un líder interesado en el bienestar de sus compañeros tras la muerte de su mejor amigo que creía que podría ser un buen líder. Por encima, también es de los pocos que utilizan la cabeza como Armin.

Otra de las razones por las cuales los personajes no importan mucho en esta obra es la tendencia a presentar algunos y luego matarlos u olvidarse de que existen. Uno sería el comandante Pixis, un oficial excéntrico, pero sensato y de mente abierta. Con gusto por el buen licor. Por desgracia, desaparece poco después de aparecer. Otros personajes que pudieron ser potencialmente interesantes son los miembros del Cuerpo de Exploración que no son Levi, Erwin o Hanji. Ejemplo sería el escuadrón de Levi, quienes fueron presentados en el capítulo 15. Todos ellos terminan muriendo a pesar de ser valiosos miembros en la lucha para los titanes por las ansias del autor en matar a todo elemento que encuentra. Y eso que servirían como parte del mundo de la serie, pero los eliminan a casi todos y la organización ya no importa un pimiento.

Arte y Banda Sonora

Este anime se debe a la colaboración de dos estudios: Wit Estudio y Production I.G. El primero es famoso por su reciente éxito Owari no Seraph (2014), mientras que el segundo por otras como Ghost in the Shell (1995) y Psycho Pass (2012). Como muchos trabajos de ambos estudios, Ataque a los Titanes tiene una animación muy buena. Sin embargo, ni de lejos es tan perfecta como sus fans creen. La razón se encuentra en que la mayoría solo recuerda los momentos de acción en vez de todo el conjunto. Estos dos estudios fueron astutos al usar una técnica que consiste en animar de forma excelente las escenas con más movimiento, mientras que aquellas donde están hablando o donde no hay acción hay muchas escenas estáticas. Además lo hicieron de manera que no llamara demasiada la atención, pero hay que ser consecuentes. Otro mérito de la adaptación animada es que realmente mejora al manga porque este tiene un dibujo bastante crudo. A veces parecían dibujos abocetados. Los diseños de personaje tienen su aquel por varios motivos como  estar dibujados con un trazo grueso muy curioso. En anatomía, todos son muy similares porque son flacos y de estatura similar, pero hay mucho detalle en los rostros. Los ojos sobre todo resaltan cuando hacen algún plano detalle. Más impresión causan los titanes con su aspecto tan singular, por no decir macabro, y la variedad que hay de los mismos.


La banda sonora de Ataque a los Titanes está compuesta por Hirayuki Sawano, conocido por otros trabajos como Ao no Exorcist (2011) o Guilty Crown (2011). Es uno de los mejores compositores del medio en la actualidad. Con estas referencias, no nos defrauda en esta titánica serie donde la música es algo omnipresente. La sentimos, la vivimos. Sin ella esta serie no habría alcanzado un nivel tan alto, tan épico. En los combates esta consigue que saltes de la silla de la emoción, con tantas ganas que te planteas repartir golpes a diestro y siniestro. Un enorme que trabajo que se refleja en todos sus temas musicales internos. Además, la música ayuda mucho a sentirse inmerso en el ambiente de peligro e incertidumbre que rodea a los personajes. Su mayor defecto sería que posee pocos temas musicales, como ocurre con casi todas las bandas sonoras de Sawano, pero sigue siendo sobresaliente. Asombrosamente sus openings están a un grado igual o mayor. El primero es Guren no Yumiya y el segundo Jiyū no Tsubasa, ambos son igual de especiales para mí aunque el primero haya sido el más impactante para el público general. Tanto ha sido que hay cientos de parodias del mismo.

Calificación: 9/15

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