martes, 18 de julio de 2017

Reseña: Prison School I (Manga)


  • Año: 2011
  • Autor: Akira Hiramoto
  • Género: Comedia, Ecchi, Escolar, Romance
  • Tomos: 8 (Primera Parte)

Estudiantes encarcelados

Sinopsis

Desde su fundación la academia privada Hachimitsu ha aceptado solamente a mujeres, pero recientemente la política educativa del centro ha cambiado para admitir estudiantes varones este año. Esta apertura no ha sido muy exitosa porque sólo han atraído a cinco nuevos estudiantes del género masculino. Nuestro protagonista, Kiyoshi Fujino, es uno de ellos. Él y sus amigos están entusiasmados ante la idea de conseguir novia y dejar de ser vírgenes. Sin embargo, no contaban con la presencia del llamado Comité Estudiantil Secreto. Al intentar espiar a las chicas en el baño caen en sus manos y, de repente, pasan a estar encerrados en una cárcel escolar. ¿Podrán pronto ser libres y seguir con su ideal de juventud?

Trama y Desarrollo

Puede que las historias con trazos de erotismo tengan mucho público, pero hasta el espectador corriente sabe que, por lo general, estas suelen carecer de algún tipo de calidad. En el caso del manga y el anime estas suelen adscribirse al género “ecchi”, siendo detestado por varias razones. Principalmente porque el enfoque está puesto en enseñar las dulces carnes de un montón de señoritas vestidas con poca ropa, en vez de en contar una historia. Por si fuera poco usan sin discriminación alguna los mismos tópicos una y otra y otra vez, hasta el punto de que miras una y ves que todas son iguales con variaciones superficiales. Y ahora me dirás a qué viene todo esto. Es sencillo: Prison School es como un soplo de aire fresco en este género donde el 95% de su material podría ser olvidado porque nadie los echaría de menos. Veamos donde están las diferencias con el resto.

Prison School es una obra que trata sobre un grupo de chicos recluidos en una prisión estudiantil tras ser pillados espiando a las chicas de su clase. Durante ese tiempo de reclusión, el Comité Estudiantil Secreto intenta buscar la manera de que estos sean expulsados. Mientras tanto, ellos intentan luchar para evitar la expulsión y poder alcanzar su sueño: tener una novia y salir con ella. No importa cuantas veces leas el argumento de esta obra: siempre te sonará estúpido. Algo ideal porque estamos ante una comedia con un toque muy absurdo que no pretende convencernos de una idea tan idiota. En mi opinión, es una buena premisa porque para empezar ya apunta a completar un objetivo, con el cual acaba así el arco. Muchas comedias no suelen tener ningún tipo de objetivo en concreto. También implica que los personajes deberán idear distintos planes para huir de ahí. En definitiva, la premisa suena muy bien.

En consonancia con el manganime actual, el escenario es otra vez una escuela secundaria. Probablemente no hay setting más aburrido hoy en día que este, pero tiene sus singularidades. Es decir, se trata de un instituto donde la proporción es de 200 chicas a 1 chico. Además, la presencia del llamado Comité Estudiantil Secreto es fundamental. Este órgano se encarga de supervisar las relaciones impuras entre distintos sexos y mantener el orden. Para lograr su cometido puede encerrar en prisión a los que intenten alterar el orden. Precisamente nuestros amigos están castigados aquí y obligados a realizar trabajos forzados como auténticos prisioneros. Si alguno de ellos cometiera otra infracción grave, él y los demás alargarían su período de aislamiento o bien ganarían la expulsión. Una escuela que obvia los derechos humanos de manera tan flagrante no podría existir, pero precisamente la presencia de una prisión regida por tres mujeres que parecen dominatrix es algo ocurrente.


Una de las razones por las cuales Prison School sobresale tanto es por ser mucho más atrevido que otros candidatos. Claro que no llega al punto de un hentai donde hay escenas explícitas de sexo o se pueden ver con claridad todos los órganos sexuales, pero sí roza ese límite. Los desnudos y la representación exagerada de los atributos femeninos son muy habituales. Es imposible no ver algo de esto en alguno de sus episodios, sobre todo si sale la Vicepresidenta, quien es fanservice andante. Tanto por sus enormes pechos como su remarcado coñ*. Puede que ella no sea la más deseable por lo cansina que se vuelve, pero el autor hace un buen trabajo a la hora de pintarnos atractivas a sus personajes femeninos. También es verdad que ese enfoque constante a pechos, nalgas, etc  a veces molesta, pero se suele reducir a la Vice así que tampoco deberíamos hacer un drama. En realidad, lo más interesante de este manga no es eso. Hay otros mangas que ya han hecho algo así a ese nivel, pero pocos han representado tantos fetiches sexuales como este. Uno de los más evidentes lo encarna la Vice con su aspecto de “profesora estricta”. No hay más que ver su carácter, vestimenta, las gafas y la fusta que lleva. Algo que encanta a André, el masoquista del grupo. No veas como disfruta cuando esta le escupe o le pega con furia. Otros fetiches -los cuales encuentro desagradables- serían ver a una chica orin** o que esta le orin* encima al otro. En el segundo arco se experimentan aún más con estos y otros fetiches.

No obstante, creo que donde sale más a flote el ingenio de Prison School es cuando los personajes planean algo para salir fuera de la prisión. Tanto si es por salir con una chica como si es para obtener pruebas de los abusos del Comité. Vemos como los chicos usan todos sus recursos materiales e intelectuales para lograr estes objetivos. Es cierto que a veces sus ideas se salen del radar del sentido común, pero son posibles de ejecutar si uno se libera del ridículo. Por este motivo, la capacidad del autor es de alabar. A partir de una idea sencilla como puede ser excavar un agujero en la pared de la escuela, urden un buen plan para que no se les escape nada. Desde lo necesario para llegar hasta el agujero sin ser vistos hasta lo necesario para evitar que nadie sospeche de la larga ausencia del protagonista. Pero esto no quiere decir que sus ideas siempre lleguen a buen puerto sino que muchas veces tienen que alterar el plan original y encontrar nuevas formas de ejecutarlo. En la vida real hay una gran cantidad de variables que debes tener en cuenta, pero incluso incluyéndolas no puedes evitar que surjan más. En la medida que ellos sufren, nosotros disfrutamos con esos giros argumentales tan impredecibles. De ahí que haya una incertidumbre constante sobre que lo ocurrirá. Pero aún así casi siempre encuentran la manera de darle la vuelta a la situación, aunque sucedan tantos infortunios por el camino.

Mucho más se podría añadir a las cómicas aventuras de Kiyoshi y el resto como son los momentos míticos que se han creado a partir de las más surrealistas ideas. Digo surrealista porque uno no alcanza a comprender cómo se le pudo ocurrir algo así al autor. Ejemplos hay suficientes para rellenar un manual ilustrativo al completo. Por mencionar alguna está la famosa escena del baño donde Gakuto y Kiyoshi son confundidos por dos homosexuales por Shingo al creer que se estaban dando por c***. Más allá de estas equivocaciones catastróficas, también está la legendaria pregunta del director que solo admitía una respuesta válida: ¿tetas o culos? Lo mejor -o peor- es que siguen derivando en situaciones igual o más increíbles en un proceso que parece infinito y acompañado de diálogos entre los personajes igual de simpáticos. Aún me acuerdo como en el segundo capítulo estaba entre la espada y la pared mientras pensaba “Eros o Thanatos, ¿que hago”. Es imposible contener las carcajadas con ocurrencias de tal nivel, inclusive cuando los personajes parecen tomarse en serio todas las idioteces que hacen.

Aquí tenemos a un sabio.

Por último, si tuviera que señalar errores o carencias señalaría, en primer lugar, el ritmo. Al principio, este manga marchaba a un ritmo considerablemente rápido y se notaba que el tiempo en la cárcel pasaba de forma más o menos razonable. No obstante, hacia sus últimos compases todo se vuelve mucho más lento y uno tiene la sensación de que este juego constante de giros nunca terminará. Afortunadamente no dura mucho y la conclusión llega en el tomo ocho. En segundo lugar, diría que este arco no avanza mucho con otros asuntos como son el triángulo amoroso entre Kiyoshi, Chiyo y Hana. Por último y más importante, estaría el fanservice invasivo de la presidenta. Hay momentos en que opaca -literalmente- con su gran trasero los acontecimientos. En serio es molesto ver como el autor parece tener algún tipo de filia por la cual no puede estar mucho tiempo sin hacer esto. Se carga en ocasiones el suspense de una situación por esa manía. En fin, no puedo otorgarle más nota porque la creatividad que demuestra varias veces es destruida por esas malas decisiones.

Personajes

Los personajes masculinos de Prison School están en sintonía con el tono de la obra. Buena parte de ellos tienen una gran característica que les define, aparte de su obsesión por las chicas guapas. Por ejemplo, el masoquismo de André, el amor por las hormigas de Joe, etc No obstante, a veces su lado pervertido los simplifica al extremo de que todas sus ideas se dirigen a ese lado. Por otro lado, son personajes bastante graciosos, especialmente casos como Gakuto. Otros que podrían parecer menos simpáticos ganan más gracias a su interacción con los demás como el dúo Kiyoshi y Gakuto. Como he dicho puede que parezcan unos babosos sin más, pero no puedes evitar simpatizar un poco con ellos por lo chalados que están y las injusticias que sufren. Por desgracia, no se puede decir que su personalidad cambie con el tiempo, a excepción de Kiyoshi quien creo se vuelve un tío con más cojones que el resto. Algunos pueden decirme que como grupo su amistad gana más fuerza, pero esto me causa muchas dudas porque cada vez que cae ante ellos la posibilidad de hacer lo que gustan tienden a olvidarse de los demás. Cierto es que al final del arco sí sale reforzada, pero en el siguiente la “amistad” no importa demasiado.


En oposición a este grupo de hombres, encontramos a las féminas que les doblegan bajo su autoridad. La verdad este contraste es muy gracioso porque representa un fetiche por el cual algunos hombres se excitan al ser dominados por una mujer violenta y con carácter. Algo que ellos disfrutan cuando está presente la Vicepresidenta, quien parece el fetiche de la profesora atractiva que castiga al alumno por su “mal comportamiento”. A diferencia de los chicos, ellas parecen poseer un poco más de complejidad porque no piensan solo en sexo. No obstante, no terminamos de conocerlas bien hasta que llega el segundo arco donde su pasado es revelado. Entre ellas, la Vicepresidenta sale muy a menudo a causa de su posición. Al principio, sin duda es un personaje muy sexy y divertido por sus castigos eróticos, pero a la larga se vuelve casi cargante. Si a esto le sumamos la sexualización exagerada y el constante enfoque a sus pechos y otras partes… Es casi como tenerla encima todo el rato y tanto fanservice daña al personaje de forma irreparable por la obsesión del autor. Hana, en cambio, resulta una excelente compañera de Kiyoshi a la hora de las carcajadas. Ambos poseen una extraña química que hace que cada uno de sus momentos sean hilarantes. Mientras Kiyoshi intenta evitarla a toda costa, ella le persigue para que pague por la vergüenza que le hizo pasar, pero solo logra incorporar más afrentas a su lista. Por eso mismo uno piensa que sería mejor deshacerse de Chiyo porque es el personaje más aburrido de todos. Por último, el director protagoniza algunas de los momentos más memorables y posee cierto carisma que explotan bastante bien.

Conclusión

Prison School puede ser obsceno y descarado hasta límites insospechados, pero justamente esa es su fortaleza. A diferencia de sus hermanos del mismo género, ella no duda en llegar lejos para sorprender a sus lectores y no caer en tópicos raídos. El ingenio que demuestra en las diferentes situaciones que toman como protagonistas a nuestros personajes hacen que uno disfrute al máximo. Casi nunca serás capaz de prever cuál será el próximo movimiento que harán. Si no te gusta el humor tan poco “refinado”, te recomiendo obviar su existencia. Por el contrario, si no tienes problemas con este tipo de humor y además buscas una obra con la morirte literalmente de risa estás tardando en comprar el primer tomo.

Calificación: 7,5

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