lunes, 13 de febrero de 2017

Reseña: Tsumiki no Ie


  • Año: 2008
  • Duración: 12 minutos
  • Estudio: Oh! Production
  • Género: Drama, Relatos de la vida

Recuerdos hundidos en el océano de nuestra memoria 

Sinopsis

En una ciudad prácticamente inundada por la acción del mar, un anciano testarudo vive solo. Debido a la constante subida del nivel del mar, éste se ve obligado a levantar un nuevo piso cada cierto tiempo. Cuando se dirige a recoger sus pertenencias para instalarse en la planta superior, su preciada pipa cae al agua y decide buscarla. Al intentar recuperarla, se da cuenta de que antiguos recuerdos vienen a su mente y, poco a poco, se embarca en un viaje introspectivo que toca parte de sus vivencias más importantes. 

Temas y ejecución

Generalmente los cortometrajes no son muy apreciados por los otakus, tanto japoneses como de cualquier otra parte del mundo. Solo tienes que mirar las calificaciones que reciben o la cantidad de personas que se ha molestado en ver unos cuantos. ¡Y eso que muchos duran entre cinco y diez minutos! Indignado me hallo. Más allá de esta indignación, no sabéis cuanto amor profeso a esta creación del animador Kunio Katou. No es un artista muy conocido la verdad porque sus trabajos han sido escasos. Su otra obra es El Diario de Tortov Riddle, una aventura surrealista de la que hablaré en otra ocasión. Si la primera tenía su encanto, esta es sin duda su mayor logro y, probablemente, hasta la fecha el mejor cortometraje que ha salido de la animación japonesa. Sé que me hacen falta ver muchos cortos para decir algo de manera tan rotunda, pero hasta nueva orden lo mantendré.

A diferencia de lo que ocurre con la animación para televisión o películas, los cortos se prestan más a probar diferentes técnicas y estilos de animación. En una primera impresión sobre el reseñado se me parecía a un cuadro al óleo. Tras leer varias opiniones, tuve más claro que presentaba un aspecto similar al de un libro de ilustraciones dibujado de forma muy cuidada. Tenía la impresión de ver páginas de un libro en movimiento. La inspiración occidental se nota bastante, así como la sensación de que se han empleado lápices de colores. La paleta de colores utiliza tonos azules, verdes y marrones que cambian cuando aparece una escena del pasado. Los personajes no tienen muchas expresiones faciales, pero consiguen transmitir un sentimiento o estado de ánimo sin esfuerzo. El sonido y las visuales funcionan juntos, haciendo los cambios oportunos en cada tramo o momento del corto. La música pertenece a Kenji Kondo que utiliza instrumentos como la guitarra y el piano.

Como he dicho en la sinopsis, este solitario anciano vive en un pueblo casi totalmente sumergido por el agua del océano. Apenas quedan unas pocas viviendas que no hayan sido cubiertas por este líquido transparente y, como es natural, sus habitantes han abandonado el pueblo. Solo ese señor ha decidido quedarse mientras lo único que lo acompaña es el graznido de las gaviotas, el ruido de los barcos al cruzar y el rumor del mar. Su casa, sin estar repleta de pertenencias suyas, tiene una gran cantidad de retratos de su esposa y familia. La presentación de esta estampa tan cargada de sentimiento se hace con un ritmo deliberadamente lento para calar mejor en nuestro ánimo y sin utilizar ningún tipo de diálogo o monólogo interior. El estilo artístico utilizado se presta más a las interpretaciones de nuestra parte, aunque en ningún momento perderá la sencillez que le caracteriza desde el principio. Unas metáforas visuales sencillas de comprender como el paso del tiempo representado por el mar. Nunca utiliza intrincados símbolos para expresar sus ideas. Algunos de los temas tocados aquí son la vejez y la soledad representados en el protagonista.


Más de lo que se piensa, el hecho de hacerse mayor significa que uno puede quedarse solo a medida que familia, amigos y conocidos abandonan este mundo. Si bien unos no sufren de este mal que tanto daño hace en nuestro corazón, este sí afecta a muchos ancianos cuyos hijos se han olvidado de ellos y viven en aldeas prácticamente olvidadas. Ellos siguen haciendo su día a día, pero al terminar sus tareas y tomar un descanso se encuentran que no tienen nadie con quien hablar. Para distraerse o evitar pensar en ello, encienden la televisión o se ponen a leer algo. Además hay que tener en cuenta que son personas más propensas a enfermar o, incluso, pueden morir cualquier día sin que nadie les eche de menos. De verdad me rompe el corazón imaginar esto y espero no tener que pasar por ello. Uno siempre quiere tener, al menos, un vínculo con alguien. Alguien con quien hablar y disfrutar.

Tras ver como vive este señor, vemos como la pérdida de su pipa se convierte en el desencadenante para realizar un viaje por el fondo del mar a través de sus recuerdos más preciados. A medida que desciende por cada unas de las plantas que componen su casa, éste va experimentado recuerdos de su pasado. Pero la diferencia está en que comienza desde sus recuerdos más cercanos hasta los más lejanos en el tiempo. Sin duda, esto es bastante inusual porque el procedimiento habitual en la mayoría de películas y series cuando deciden introducir un flashback es al revés. Pero así se siente bastante más natural y lógico de lo mostrado en esos productos. A la par también nos damos cuenta de que la casa es una metáfora de nuestra vida y cada piso que la compone es una etapa de ella. Al igual que una casa se construye con materiales y esta se hace más alta, lo mismo ocurre con nuestra vida que se alarga con el tiempo y está formada por numerosos momentos creados con otras personas y acontecimientos.


¿Y qué siento uno al ver el recorrido del anciano en su vida? Muchas lágrimas me he dejado viéndolo. Es difícil expresar con palabras, pero uno se da cuenta del valor de las cosas que experimenta y de esas relaciones maravillosas con amigos y familia. De verdad hay que apreciar más ciertas cosas. En fin, puedo decir que en conjunto este cortometraje consigue tocar el alma de cualquiera sin mucha dificultad. Algunos son tremendamente duros y ni siquiera algo de mal gusto o una tragedia hace mella en ellos. Pero hay casos como este en que tienes que plegarte cuando ves algo tan humano con lo que empatizar. En conclusión, La maison en petits cubes dejará pegada en ti tiempo después de verlo.

Calificación: 9

2 comentarios:

  1. Ah un día me lo encontré pero no lo vi porque me suele dar flojera ver cosas tan cortas, pero definitivamente lo veré uno de estos días, suena interesante

    saludos!!!

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    1. Te aseguro que es muy interesante y conmovedor. Puedes encontrarlo en Youtube por ejemplo. Seguro serán 10 minutos bien gastados de tu tiempo.

      Saludos

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