domingo, 12 de marzo de 2017

Reseña: Pictures at an Exhibition


  • Año: 1966
  • Duración: 30 minutos
  • Estudio: Mushi Production
  • Género: Comedia, Drama

Retratos con historia propia

Todos damos por obvio que cualquier museo de pintura que se precie debe tener una preciosa exposición de cuadros. Esta no solo debe maravillar al visitante con su belleza sino también hacer que despierte en él alguna clase de emoción o sensación. Pero... ¿te has preguntado si cada pintura tiene su propia historia? 

No hay que darle muchas vueltas al asunto para entender que con esa pregunta retórica ya os digo todo. Este cortometraje, de media hora de duración, está compuesto por unos diez relatos breves que versan sobre el contenido y personajes de cada cuadro expuesto en un museo. El museo está repleto de ellos y su elección parece completamente al azar. Cada retrato aparenta no tener conexión con el resto debido a los distintos que son y el estilo con el que están creados, pero sí los une algo: la crítica y burla de Tezuka a la sociedad moderna y sus miembros destacados. También les une el hecho de que los cuadros están relacionados con la composición musical del ruso Mussorgsky. Tras ver como hace parodia de los integrantes del movimiento beatnik en una de las historias, estoy casi seguro de que la sociedad de la época a la que se refiere es la década de los 50 y principios de los 60.


En este corto aparecen periodistas, boxeadores, artistas, estrellas de televisión e incluso, a veces, utiliza animales en vez de personas. Ellos representan ciertos valores como la fama, el poder, la vanidad, la inhumanidad, la avaricia. A pesar de ser personas respetadas dentro de la sociedad y tener una posición envidiable para muchos, el autor solo les atribuye rasgos y aspectos negativos, caricaturizándolos de manera deliberada. Algo que se sería bastante ridículo de no utilizar un tono humorístico en la mayoría, teniendo bastante gracia en ciertos momentos. 

En conjunto, Tezuka emplea a estos personajes como medios para transmitir esa crítica hacia los nuevos valores e ideas que se instalaban en la sociedad japonesa. Tampoco se olvida de mostrar la realidad de ciertas profesiones como el mundo del boxeo. Aquí vemos como Tezuka, usando una metáfora visual, nos enseña como el protagonista asciende a la fama y se convierte en el campeón mientras este aumenta progresivamente de tamaño. No obstante, las secuelas de los combates y la arrogancia del boxeador hacen que este empequeñezca y pierda todo. Sin duda, mi historia favorita es la del jardín artificial. En ella, un pequeño insecto cansado y desesperado intenta encontrar alimento y agua para sobrevivir, pero se da cuenta de que todo es falso. Por su parte, el jardinero intenta cada vez hacerlo más bello, despreciando al insecto y cualquier elemento natural e imperfecto. Y aquí yo me hago la siguiente pregunta: ¿Qué sentido tiene un jardín sin vida?


Sin duda este cortometraje es interesante, pero no hay que negar que unos relatos son mejores que otros y que podría haber una unidad temática más marcada. Sin embargo, el autor deja lo mejor para el final. Hace que nos adentremos en un último cuadro que representa el final del cortometraje. En él vemos como los personajes anteriores son laureados y pasan las Puertas de la Gloria, mientras que los verdaderos héroes anónimos deben quedarse ahí para sustentar la estructura del arco. Un final muy irónico que nos sorprende con creces.

Para terminar, debo decir que ha sido muy meritorio por parte del creador cambiar de estilo de animación y música en cada relato. Una melodía distinta acompaña a casi esa decena de historias, cambiando el tono y los instrumentos de las mismas. Igualmente esto ocurre con la animación porque el diseño de los personajes, los efectos y los fondos se adecuan a la situación. Por ejemplo, la historia protagonizada por el propietario de la fábrica usa un diseño donde predominan los elementos geométricos como cuadrados y rectángulos y donde todo parece mecánico. Y la música también se adecua a esto. Por otro lado, la que protagoniza el cirujano plástico tiene un estilo sencillo que recuerda a unos garabatos para mostrar de forma más cómica y expresiva las operaciones que realiza el cirujano a sus pacientes. En general, Tezuka aprovecha mucho los elementos audiovisuales que están al alcance de la animación. A propósito, si alguien le interesa escuchar parte de la banda sonora del corto, aquí tenéis las piezas musicales del gran Mussorgsky: Mussorgsky: Pictures at an Exhibition


Calificación: 8

2 comentarios:

  1. Tezuka era todo un visionario para su epoca, muchas personas valoran sus animes más conocidos como Tetsuwan Atom, Black Jack o Kimba, no obstante la contribucion de Tezuka para la animación es increible.

    Gracias por la recomendación y por el artículo.

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    1. De nada, cuando puedas échale un vistazo :)

      Saludos

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