lunes, 12 de febrero de 2018

Análisis. Mobile Suit Gundam 0080: War in the Pocket


  • Año: 1989
  • Capítulos: 6
  • Estudio: Sunrise
  • Formato: OVAs

Una lección sobre la guerra 

Sinopsis

Año 0080 del Siglo Universal. En el contexto de la Guerra de un Año, el equipo Cyclops del Principado de Zeon fracasa en su misión de detener el lanzamiento de un transbordador espacial. En este vehículo estaba contenido un nuevo modelo de Gundam, cuya función es servir de apoyo a la Federación Terrestre. Sin embargo, no todo está perdido. El comando recibe una nueva oportunidad cuando se entera de que el arma está en una colonia neutral de Side 6. Con eso en mente piensan recuperarla, aunque si no les queda otro remedio tendrán que destruirla. Durante esta misión, uno de los miembros de la operación, Bernard Wiseman, traba amistad con un niño llamado Alfred Izuruha. En su ingenuidad, Alfred cree que ser soldado es algo divertido, pero su contacto con Bernie y los otros miembros le enseñará algo muy importante.

Desde la humildad de un pequeño conflicto

Muchas historias donde la guerra está presente podrían etiquetarse como “épicas” tal como la Ilíada de Homero, la Eneida de Virgilio o mismamente muchas de las series de la franquicia Mobile Suit Gundam. Estas últimas suelen estar contadas desde la perspectiva de los pilotos que participan en la guerra y se hace mucho énfasis en la magnitud del conflicto. Sin embargo, las obras con tal solemnidad no siempre alcanzan a transmitir su mensaje con precisión y efectividad. En su lugar, otras más humildes que están alejadas del centro de la batalla sí hacen un mayor eco en nosotros. Este sería el caso de MSG 0080: War in the Pocket.

En esta miniserie se narra un conflicto aislado, uno de muchos ocurridos en la Guerra de un Año. Igual que en cualquier otra de la realidad, vamos. Dicha contienda es de tan poca importancia que sin importar demasiado el resultado este no habría hecho la diferencia. Aquí el punto de vista de los soldados es sustituido por la perspectiva de un niño de primaria que desconoce por completo la naturaleza de la guerra. Tristemente, el velo de la ignorancia infantil pronto será apartado de sus ojos para enseñarle la realidad de primera mano. Sin duda, un telediario o un programa de televisión podría informarle, pero la lejanía y la falta de conexión entre el espectador y el suceso evita que este lo entienda como algo malo que se debe evitar.

En un principio, el chaval, como otros niños de su escuela, percibe la guerra como algo fascinante. Es más natural de lo que parece porque si te fijas hay muchas cosas que podrían llamar su atención. Desde la elegancia y distinción que supone llevar una insignia militar hasta el poder que pueden desatar los Mobile Suits en medio de una batalla. Se fijan tanto en lo chulo que es el robot que olvidan que hay un persona dentro que puede morir. Esta actitud tampoco es exclusiva de los más pequeños porque los propios adultos sienten interés por el contenido bélico o les gusta coleccionar objetos como armas.


El problema es que los primeros suelen estar menos concienciados sobre las consecuencias de una guerra. Y no es de extrañar porque Alfred y sus compañeros de clase viven en una colonia “neutral” donde la guerra no ha causado estragos y los pocas consecuencias derivadas de ella son algunos problemas de suministros. Él y su familia tampoco pasan ningún tipo de penalidades. En los videojuegos de género bélico se divierte destruyendo enemigos y a sus amigos también les parece divertido. Ante este panorama de aparente calma y felicidad, ¿por qué tendría que tener una mala opinión de ella? Sin duda, la serie atina con describirnos un entorno propicio para este pensamiento. También acierta al desarrollar la trama se sin dar un giro de 360º que trastoque esa vida cotidiana que nos servirá de contraste con la nueva situación.

Pronto nuestro pequeño Alfred no se contenta con solo ver desde lejos, quiere participar. Cuando es testigo de una pequeña batalla cerca de su colegio decide ir a investigar por su cuenta. Al encontrar al piloto y su Mobile Suit queda impresionado, mirando con admiración al Zaku y su piloto. Incluso le pide que le preste su pistola. A partir de aquí nace una amistad entre Bernie y Alfred, quienes dan la impresión de ser verdaderos hermanos. Una vez se marcha Bernie, cae en la cuenta de que ocurre algo en la ciudad. Cuando echa un vistazo nota que el lugar donde lucharon los Mobile Suits está destruido y hay varias víctimas, pero el niño antes de procesar nada es llamado por sus amigos para hablar sobre el asunto. Así se olvida temporalmente de lo que ha visto, siguiendo con su rutina diaria. De manera sutil, se irán intercalando estos momentos que nos despiertan del sueño romántico que tiene el chico. Nosotros somos conscientes, pero él aún no.

El caso es que el muchacho está entusiasmado con volver a verlo. Tanto insiste que encuentra a Bernie y al resto del escuadrón de Zeon, obligándolos a aceptarle dentro del grupo. Ahora tiene la oportunidad de involucrarse en una verdadera empresa militar, pero… ¿será todo tan perfecto como cree? Un apunte. A diferencia de otras series de Gundam, aquí los miembros de Zeon son muy humanos. Sí, se aprovechan del niño para encontrar más fácilmente el Gundam, pero en ningún momento exhiben un comportamiento propio de un villano con intenciones de hacerle daño. Solo cumplen con su deber como soldados. En cuanto a Bernie, él es un militar, pero aún es alguien con poca experiencia y tan normal como Alfred. Cuando viajan en el automóvil, el soldado le cuenta su experiencia en la guerra. Aquí vuelve a suceder otro de esos momentos donde el chico se entera mejor de lo que es combatir, pero solo exclama con asombro sin entender bien.


En el transcurso de los días, Alfred y Bernie se hacen más amigos. En un principio, el segundo lo veía como una molestia, pero pronto simpatiza con él. Tienen alguna riña, le aconseja, trabajan juntos en la misión, etc. También se hace más familiar con su entorno, incluyendo a Chris, la vecina de Al. Su caso es particular porque ella es como una hermana mayor para Al. También llama la atención de Bernie, quien le parece una chica encantadora. Tristemente hay un indicio que nos deja temiendo por lo que pase: ella es la piloto de pruebas del nuevo prototipo de Gundam de la Federación. Que nosotros seamos conscientes de esto, pero no los personajes es doloroso. Es decir, pese a ser personas tan cercanas desconocen que están en bandos distintos sin saber que pueden ser enemigos que se maten entre ellos la próxima vez. Sin duda, es una tragedia.

Finalmente, la misión del escuadrón está a punto de acabar. Para este punto, Bernie ya experimenta un gran afecto por el chaval y algunos sentimientos hacia Chris. Ahora está implicado emocionalmente con personas ajenas al trabajo. Por su parte, Al lo ve como un hermano mayor. Esta imagen la confirmamos cuando Bernie revisa una pequeña libreta del niño donde ambos están dibujados, uno en compañía del otro. Aquí también se nota ese contraste con su verdadera familia, con la cual se relaciona pareciendo un niño obediente. “Sí”, tiende a ser su respuesta cuando está presente su madre o su padre. Por otro lado, la colonia ha firmado un tratado con la Federación de manera que en la escuela los niños tan influenciables tildan de “enemigo” a Zeon, algo que molesta a Al quien no los considera así.


Tal como iban adelantando, la operación fracasó. No lograron su objetivo y casi todos murieron. En medio de esta contienda se mete otra vez nuestro protagonista, pero esta vez sí es testigo directo de las consecuencias: muerte y destrucción. Él mismo asiste a la muerte de alguno de los miembros del escuadrón como García, quien es tiroteado. Luego ve como sacan un cadáver de los escombros y se asusta. Más tarde, imagina que la escuela pudo ser destruida y se preocupa por sus compañeros. Cuando los encuentra se alivia y ya no le interesan esas insignias que ellos llevan y que antes le parecían tan chulas. Ahora sí comprende algo lo que ocurre y no le gusta. 

Pero lo peor aún está por venir porque los superiores que les encargaron la misión no están dispuestos a que la Federación pueda utilizar el Gundam, así que planean destruir la colonia con un misil nuclear. En esta situación, Bernie no le queda otra que huir. Él solo vino para completar una misión, no es más que un soldado sin mucho talento, ¿qué puede hacer él solo? Sin embargo, Al cree en él. Le dice que podría vencer al Gundam y así completar su meta y salvar a todos, pero Bernie no tiene fe en sí mismo. Decide marcharse a otra colonia, pero a la hora de la verdad tiene remordimientos. Se acuerda de Al, ese niño que es como su hermano pequeño. Le viene a mente Chris, esa chica tan amable que le hace tilín. Recuerda a sus compañeros, quienes murieron en vano sin poder cumplir su meta. Decide no escapar  y le comunica a Al su intención. ¿Podrán lograrlo?


Ahora es cuando la mayoría cae en la trampa de que todo saldrá bien. Lamentablemente la vida da muchas vueltas y alguno de esos giros termina por arruinarnos cuando no debería ser así. El caso es que ahora ambos intentan arreglar el Zaku para salvar la colonia. Al ya no lo hace por diversión y Bernie ya no tiene miedo. Pero ahora sabemos que esta vez se enfrentarán Chris y Bernie. La muerte de cualquiera de los dos es una tragedia porque la primera no quiere que ya haya más muertes y el segundo quiere salvar el hogar de Al. Sin embargo, la batalla se vuelve inútil una vez nos enteramos de que interceptaron la nave que llevaba el misil nuclear. Alfred corre al enterarse de esto, pero es tarde porque cuando llega la batalla se decide y Bernie muere. Nada puede hacer más que llorar y escuchar las últimas palabras que le dejó en un disquete. Sin embargo, lo que aprendió de esta experiencia no lo olvidará.

Como punto y final me gustaría alabar la sutileza de la que ha hecho gala esta serie para enseñarnos algo tan cierto y, en apariencia, tan sencillo como que la guerra no debería existir por todo lo mal que trae. Y como hemos visto, solo trajo tristeza. Sin sermones ni discursos grandilocuentes, aprendiendo desde la perspectiva de un niño que tenía una concepción equivocada. También ha sido hábil tratando a los personajes, aunque ninguno exhibiera una gran complejidad. Sin embargo, ninguno estaba vacío y tenían cosas que querían hacer y otras que aprender o superar. Por otro lado, los combates entre Mobile Suits puede que estén lejos de ser los grandes espectáculos a los que nos tiene acostumbrada la franquicia. No obstante, sí son encuentros bien pensados y comprensibles, mucho más creíbles que la mayoría. Es más la última batalla fue muy ingeniosa, aunque eso terminara siendo lo de menos. No tengo más que decir. Me alegro de haber visto estas OVAs. Ha sido muy conmovedor.

Calificación: 8


2 comentarios:

  1. No he visto la saga Gundam, debido a que es inimaginablemente amplia y a veces, solo aveces, soy algo perezoso. Pero tu reseña ha despertado mi curiosidad, creo que es tiempo de intentarlo.
    Un abrazo.

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    1. Podrías verte estas OVAs sin verte nada más, pero si quieres empezar Gundam de buena forma deberías verte las tres películas recopilatorias de Mobile Suit Gundam (1979). O sino puedes ver la serie, pero esta tiene 39 episodios mientras que las peliculas equivalen a solo 21 episodios en tiempo.

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