viernes, 22 de septiembre de 2017

Reseña: Kakegurui


  • Año: 2017
  • Capítulos: 12
  • Estudio: Mappa
  • Género: Apuestas

Apostando al límite de nuestras posibilidades

Sinopsis

La Academia Privada Hyakkaou es una institución educativa con mucho prestigio en Japón. Entre los alumnos de esta escuela, las apuestas son una de las actividades más populares. Muchos de ellos juegan cantidades desmesuradas, llegando al límite de que algunos no pueden pagar la cantidad de dinero que han perdido. En esta situación los perdedores se convierten en “mascotas”, siendo poco más que esclavos que deben obedecer a los ganadores. Sin embargo, la llegada de Yumeko Jabami, una nueva alumna, cambiaría radicalmente el panorama.

Trama y Desarrollo

A diferencia de la temporada de primavera donde abundaban varias segundas temporadas de series muy famosas como las de Shingeki no Kyojin (2013) y Boku no Hero Academia (2016), este verano carecemos de apenas segundas temporadas relevantes. Por ese motivo una de las series más seguidas ha sido precisamente Kakegurui junto con otras como Fate Apocrypha (2017) y Made in Abyss (2017). Veamos si esta se merece su fama o es un mero pasatiempo veraniego sin ápice de valor.

Tengo que confesar que el argumento de una historia donde los juegos mentales ocupen una parte importante me atraen mucho. En concreto, estamos ante un anime que trata sobre apuestas. Y no apuestas normales sino apuestas que pueden llegar a cifras millonarias. Algo que suele añadir mucha tensión porque jugarse tanto dinero implica correr riesgos y acabar en una posición tan lamentable que tu vida ya no sería otra vez lo mismo. Aquí verdaderamente el riesgo no se nota mucho en ocasiones debido a que hay varios estudiantes ricos y también porque hay bastantes ludópatas que la cuestión monetaria es lo que menos les interesa sino el propio riesgo.

Seguramente algún avispado habrá notado que la premisa es demasiado tonta para ser tomada en serio y lo cierto es que sí. Aquellos menos expertos no entenderán porqué es así que lo explicaré. Para empezar, las apuestas donde se juega mucho dinero suelen estar prohibidas para los menores en la mayoría de países democráticos. Por esta razón, la existencia de un colegio que permita a sus alumnos apostar cantidades de dinero tan grandes es absurda. Y aún imaginando que están operando al margen de la ley es más idiota pensar que todos los docentes estarían de acuerdo con esta actividad. ¿Qué clase de colegio es capaz de fomentar la ludopatía y permitir que una parte de los alumnos sean tratados como esclavos sin derechos, pudiendo ser maltratados, mutilados o violados? Por no decir que sería facilísimo que alguien denunciara esta situación ante la Ley y este instituto desaparecería rápidamente. En fin, creo que podéis entender lo estúpida que es la premisa. Al mismo tiempo tampoco existe ningún tipo de drama de importancia dentro de la trama o siquiera algo que podríamos calificar de “serio”.

El yuri bait está a la orden del día aquí.

En consecuencia, Kakegurui es un anime cuyo objetivo es ser divertido por medio de las apuestas que acepta nuestra ludópata protagonista. En cada capítulo o pocos capítulos ella se enfrentará a un nuevo rival donde saldrán a relucir sus habilidades, dirigiéndose la trama a un enfrentamiento cara a cara contra los miembros del consejo estudiantil. Las características principales de estes juegos podrían resumirse en tres. En primer lugar, se trata siempre de juegos de azar como pueden ser la ruleta, el póquer o el piedra, papel y tijeras. En segundo lugar, están ligeramente modificados en base a ciertas reglas nuevas, aunque el azar sigue siendo casi el factor más relevante y permiten un escaso control sobre el mismo. En tercer lugar, estes juegos están siempre amañados, de manera que el rival tiene casi asegurada la victoria. Por tanto, el espectador verá como Yumeko se encarga de vencer a su contrincante pese a las grandes dificultades.

El problema se encuentra en que son resueltos gracias literalmente a habilidades casi sobrenaturales de la protagonista (esa memoria prodigiosa por ejemplo) o bien sacándose un método (o estrategia) nunca mencionado o visto durante el juego para ganar. Algunos podrán argumentar que se hace de forma deliberada, ya que el objetivo no es hacer juegos inteligentes. No obstante, un anime dedicado a las apuestas cuyos juegos apenas recurren al ingenio para ser resueltos pierde mucho. Lo más interesante es ver cómo siguen un proceso de deducciones para resolver el problema a medida que avanza el juego y logra por fin remontar y ganar definitivamente. Aparte resta tensión a la apuesta el hecho de que nuestra querida Yumeko sea una joven millonaria, pudiendo obtener cantidades exorbitantes de dinero para jugar grandes apuestas. No es como en Kaiji: Ultimate Survivor (2008), donde el protagonista era alguien de clase media-baja por lo que si perdía tendría una deuda enorme que no podría pagar fácilmente.

Parece más un diablo de las apuestas...

Al final, el interés se centra exclusivamente en ver qué nuevo juego sacarán en el próximo capítulo y con qué nos sorprenderá la demente de Yumeko. A esto podríamos sumar el espectáculo de ver a un grupo de dementes jugándose grandes sumas para sentirse más vivos. La misma protagonista disfruta el hecho de sentir su vida en peligro cada vez que se mete en una nueva apuesta. Este espectáculo incluye una cantidad muy numerosa de sonrisas y gestos que más de uno encontraría gracioso, aunque en muchas ocasiones estas se tornan grotescas. Y digo “grotescas” en un mal sentido de la palabra porque es asqueroso ver como un grupo de chicos sonríe de esa forma. Se ve muy ridículo y totalmente improbable que alguien sea capaz de deformar su rostro para obtener tales expresiones. Entiendo la idea detrás, es decir, mostrar gráficamente lo peor de cada individuo, pero sinceramente hay mejores maneras de hacerlo y que sean más creíbles. La verdad no es de extrañar que se haya ganado el apelativo de “edgy”. Tampoco es de mi agrado ese evidente “yuri bait” donde constantemente se pone a dos féminas en posiciones sugerentes o incluso haciendo gemidos como si alguna estuviera gozando del riesgo y la presencia de la otra. No creo que falta explicar que esto no aporta nada a la trama más que expectativas y excitación por parte del espectador.

Otro factor positivo muy evidente serían los valores productivos y la dirección, proporcionándole mucha calidad visual. La dirección especialmente me parece muy acertada, ya que ayuda a crear un sentimiento muy vivo de emoción en cada apuesta. Una lástima que la tensión creada se pueda ir tan fácilmente por la conclusión decepcionante, pero creo que el trabajo del director se puede seguir apreciando. A veces, uno llega a sentir cierto miedo en algunos juegos.

Dicho esto último, solo me queda referirme a los personajes. En términos de presencia visual, los antagonistas de Kakegurui sobresalen un poco. La mayoría llevan el mismo uniforme de la escuela, pero logran resaltar gracias al estilo que presentan varios como Kirari, Runa y Midari. Estas poseen expresiones propias y llevan varios accesorios u otros objetos y añadidos como piercings, parches en el ojo, chupa-chups, pintalabios, lazos, … Pero diría que hasta ahí se reduce su encanto porque de base la mayoría son muy similares al tener una personalidad tan inhumana y cruel, sin importarles hundir en la miseria de por vida a otras personas. Ciertamente la mayoría muestra reacciones humanas como el miedo o la desesperación y poseen algunas motivaciones, pero difícilmente puedes sentir empatía por ellos cuando más tarde se comportan como gente sin escrúpulos que ponen muecas lo más grotescas posibles. La protagonista femenina, Yumeko, por ejemplo, simplemente busca arriesgar su vida apostando enormes cantidades de dinero. Su objetivo es ese y no hay nada más en ella que explorar. El protagonista masculino es una excepción porque resulta ser el único con cierta sensatez y una forma de pensar normal, aunque él suela actuar más como un dispositivo de la trama para dar explicaciones a la perturbada de Yumeko y reaccionar a sus barbaridades.

Calificación: 5

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