domingo, 16 de julio de 2017

Reseña: Rosario Vampire I (manga)


  • Año: 2004
  • Editorial: Shonen Jump
  • Género: Acción, Comedia romántica, Ecchi, Harem Sobrenatural
  • Volúmenes: 10 (Primera Parte)

Un perdedor rodeado de bellezas sobrenaturales 

Sinopsis

Por azares del destino, un estudiante normal llamado Tsukune Aono se matricula por error en el Instituto Yôkai, una institución educativa especial para seres sobrenaturales. Preocupado por su seguridad, Tsukune intenta abandonar la escuela. No obstante, un afortunado encuentro con Moka Akashiya, una vampiresa dotada de una hermosura inusual, le hace cambiar de opinión. A partir de ese momento, tendrá que evitar que descubran su verdadera naturaleza.

Trama y Desarrollo

Uno de los primeros mangas que empecé a coleccionar fue precisamente el título del que estoy hablando ahora. En ese momento tendría unos quince o dieciséis años por lo que mi criterio a la hora de seleccionar obras de calidad era muy reducido. Digo esto porque no creo que a nadie le sorprenda descubrir que Rosario Vampire no es un gran manga, ya que pertenece a esa odiosa clase de obras cuyas etiquetas más llamativas son “ecchi” o “harem”. Para  alivio de sus fans diré que su versión animada es mucho peor hasta el punto de que la considero casi atroz. La verdad no me extraña viniendo de ese estudio llamado Gonzo, que se volvió basura al llegar la década del 2010. Pero veamos qué tiene de bueno y de malo este manga.

Rosario Vampire es básicamente una comedia romántica y una fantasía de autoinserción en un escenario escolar y sobrenatural donde el protagonista busca establecer una relación con Moka, una vampiresa de la cual se ha enamorado, pero solo conseguirá engrosar el número de integrantes de su harem personal. Por tanto, si esperas encontrar un romance o drama convincentes te invito a abandonar la lectura. Pierdes tu tiempo. Igual que en muchas historias de su género, aquí hay un perdedor que gana los favores de un montón de mujeres mucho mejor que él en casi todos los aspectos. 


Como he dicho, nos encontramos en un internado exclusivo para entidades sobrenaturales donde los humanos tienen prohibida la entrada. En este lugar, ellos aprenden a adaptarse al mundo humano como si fuera una escuela normal y por eso tienen prohibido mostrar su identidad yôkai al resto. A pesar de esta peculiaridad, se trata de un instituto corriente donde verdaderamente no hacen nada especial para que se integren mejor en el mundo humano como podrían ser charlas o clases especiales. Al mismo tiempo, la regla fundamental se rompe cada episodio. No hay más que ver como Kurumu o Yukari dicen ante todo el mundo su naturaleza sobrenatural. Los incidentes violentos tales como agresiones, violaciones u otras acciones de índole similar ocurren cada poco, pero no hay vigilancia reforzada ni castigos lo suficientemente severos. Incluso se permite la existencia de un consejo de seguridad que actúa como una panda de mafiosos. Sin duda, esto cae en la categoría de escenario inverosímil. Ambos hechos nos indican que esta institución educativa es incompetente, aunque podemos obviar este hecho por el tono cómico.

Durante la primera parte, los episodios suelen seguir una estructura similar aunque hay cierto progreso en la historia. El punto de partida tiende a ser un conflicto entre un yôkai en particular y nuestro grupo de protagonistas al causar algún problema en la escuela. En medio de la resolución del mismo, hay un malentendido entre Tsukune y Moka o algún integrante del harem posee alguna preocupación que produce una separación temporal. Debido a las circunstancias favorables para el antagonista de turno, ellos están en peligro hasta que el sello de Moka es anulado y derrota al villano fácilmente. Una estructura simple sin mucha gracia porque los problemas suelen ser resueltos sin dificultades o tirando de conveniencias muy obvias como un presentimiento o la casualidad de encontrar la clave de la cuestión.  En raras ocasiones se utiliza el ingenuo o la astucia para derrotar a los entes o resolver un problema sin acudir a la benevolencia del autor.


Por el lado positivo, los conflictos pueden incluir casi cualquier clase de criatura que forme parte del folclore occidental u oriental: vampiros, hombres lobo, súcubos, sirenas, mujeres araña, brujas, trols, zorros de fuego, etc También se dan casos especiales como algún personaje que encarna a personajes mitológicos como Medusa. Por este motivo, difieren en su actuación y los poderes que poseen. Las escenas donde muestran sus verdaderos colores -tanto su forma original como su personalidad- llaman la atención. El dibujo logra representarlos de forma muy amenazadora, con grandes colmillos y garras. En verdad parecen monstruos peligrosos. Cuando combaten contra Moka y los demás, la acción es buena a nivel de espectáculo. Las patadas o golpes que reparte la poderosa vampiresa hacen considerables grietas en el terreno o daños cuantiosos en el cuerpo del rival. Por el lado negativo, hasta llega a los arcos importantes ningún villano ocasional representa un verdadero peligro. Al ser el más débil, Tsukune siempre está protegido por sus amigas. Puede que acabe dañado por proteger a alguien, pero solo eso. Nunca hace nada importante aparte de retirar el sello. Casi siempre es Moka quien se encarga de hacer el trabajo importante. Su fuerza es tan abrumadora que puede liquidar al enemigo de un solo golpe. Luego Tsukune gracias a la sangre prestada empieza a luchar, pero ocurre lo mismo: el enemigo es derrotado sin problemas por ese enorme poder. Por esta razón nunca hay un reto que pueda poner las cosas difíciles al grupo. 


A pesar de que dije que es una comedia romántica, como habéis visto se termina centrando más en las batallas y en construir conflictos más serios a partir de la creación de arcos como el de la Colina de las Brujas. Eso no quiere decir que el resto de géneros hayan sido abandonados, aunque debo decir que no sobresale mucho en ninguno de ellos. En la parte humorística y erótica se suele valer de los típicos malentendidos o confusiones entre los personajes. Los accidentes que acaban en resultados eróticos como un levantamiento de falda o tocamientos en partes íntimas femeninas también saltan de vez en cuando, aunque no se abusa mucho de ellos. Un chiste que sí es muy recurrente es como las esperanzas de Tsukune de besar a Moka acaban en nada porque ella se lanza a su cuello para chuparle la sangre, dando la sensación de que es el aperitivo matutino de nuestra vampiresa. Sus reacciones de miedo o incredulidad ante la naturaleza de los entes también provoca algunas risas. El fanservice también es un tópico, aunque solo vemos de vez en cuando algún desnudo o pérdida ocasional de parte de la ropa. Es de admirar que el autor no saturara con estos elementos, pero desgraciadamente todo es promedio. No hay nada maravilloso.


Sin embargo, si algo hace de manera terrible como sus predecesores y coetáneos es hacer vanas promesas de desarrollar una trama romántica adecuadamente. Llevar la etiqueta “harem” supone que en el 95% de los casos el protagonista nunca se decida sobre quien le gusta más o que bien nunca obtenga la oportunidad de alcanzar un noviazgo con la chica que le gusta desde el principio. En nuestro caso, estamos ante la segunda opción. Los intentos de Tsukune y Moka por acercarse el uno al otro para avanzar más en su relación son constantemente saboteados. Siempre serán interrumpidos de una manera u otra cuando están en un momento ideal. No importa que su amor sea mutuo, ya que nunca tienen ocasión de declarar sus sentimientos y consumarlo. Además su relación de amistad tampoco es muy sólida porque constantemente crean melodrama por alguna tontería fruto de malentendidos o fuerza algún conflicto de la nada. Se podrían resumir como las típicas dudas y problemas de confianza que padecen los críos de cualquier serie de adolescentes malas. Es aburrido de ver como este proceso parece no tener fin. Otro problema molesto es la exposición tan idiota e innecesaria que hacen aquí. Incluso en los shonens de peleas como Hunter x Hunter o Naruto no son tan plastas. Aclaran cosas muy simples que podemos deducir solo observando las situaciones y a sus personajes.

Personajes

-Tsukune Aono: Protagonista principal de esta historia y un nuevo estudiante del Instituto Yôkai. A diferencia de todos sus compañeros, Tsukune es un simple humano sin ningún tipo de poder. En otros ámbitos destaca por nada especial, ya que sus resultados académicos son mediocres y carece de alguna habilidad notable. La definición perfecta sería un tipo común de aspecto corriente. Su única motivación es poder estar en una relación amorosa con Moka y así poder disfrutar plenamente de su estadía en el Instituto Yôkai. Más allá de este interés, sus acciones se dirigen a pasar el tiempo con sus amigas y ayudar a los demás. Encaja perfectamente en el grupo de los llamados protagonistas beta y personajes de autoinserción, cuya única misión es hacer sentir al espectador. Si hasta su razón para seguir en el instituto es idiota, ¿te arriesgarías a que tu vida fuera amenazada hasta que te gradues? Cualquiera con dos dedos de frente diría que no. Más tarde lo intentan convertir en un guaperas gracias al poder prestado de Moka.

-Moka Akashiya: Protagonista femenina principal de esta historia y la chica de la que está enamorado Tsukune. Debido a la naturaleza humana de Tsukune, Moka se ha aficionado al saber dulce de su sangre. Ella es una chica amable, comprensiva, dulce, hermosa, ingenua y pacífica. También le gusta prestar su ayuda a los más débiles. Académicamente, también destaca siendo de las primeras en su promoción. La mayoría piensa que es más un ángel que un vampiro. Cuando asistía a un colegio humano, Moka se sentía aislada respecto al resto y tenía una mala opinión de aquellos que no eran entes, pero gracias a Tsukune cambia de opinión. Tsukune es lo que más valora en el mundo. Este hecho carece de sentido porque es improbable que una chica tan guapa y agradable no pudiera tener ni un solo amigo.

Los poderes de Moka están sellados mediante un crucifijo, ya que ella odia luchar. Cuando este es retirado, se convierte en una vampiresa de pelo plateado cuyo rasgo más sobresaliente es su fuerza sobrehumana y totalmente abrumadora contra casi cualquier ente. Posee un aura maligna muy poderosa, aunque en el fondo su aspecto amenazador no le hace justicia a su bondad interior. En ese momento también su personalidad cambia, teniendo una actitud más seria y siendo muy orgullosa. Esta doble personalidad la hace más interesante.

-Kurumu Kurono: Una de las amigas de Tsukune y también estudiante en el mismo instituto. En un principio, ella era una súcubo que pretendía engatusar a todos los estudiantes debido a su arrogancia al considerarse la más guapa. No obstante, la mayoría quedó prendado de la belleza de Moka, así que intentó usar sus poderes hipnóticos para convertir en su esclavo a Tsukune. Afortunadamente, cambia de opinión tras ser salvada por el chico de la paliza de Moka transformada. En comparación a su principal rival amorosa, Kurumu es mucho más directa y descarada con los métodos que utiliza para ganarse a Tsukune. Eso no quita que siga siendo una chica de buen corazón, aunque a veces se pase. Aparte de sus poderes de súcubo capaces de crear ilusiones o utilizar hipnosis, también es capaz de cortar fácilmente con sus uñas el tronco de un árbol.

Descartando al protagonista, puedo decir que la mayor parte de las chicas poseen un encanto especial. Ciertamente encajan dentro de algún estereotipo de los muchos que hay, pero la verdad uno siente que tienen suficientes características para decir que son más que eso. Personalmente, también las encuentro muy bellas gracias al dibujo del autor. El problema es que siguen siendo personajes simples cuyos pensamientos se dirigen al protagonista o ayudar a sus compañeras. Su vida no depende totalmente de él, pero casi se acercan a ese rango. Además, sus razones para enamorarse del protagonista siempre son las mismas: su amabilidad y el hecho de salvarlas. También estropea bastante su situación que se utilizan sus pasados o situaciones para victimizarlas como recurso para causar compasión en el espectador.

También encontramos otros personajes interesantes como Gin por ser un donjuán muy pomposo, pero es desaprovechado. Tras el tercer tomo se convierte en poco más que decoración. En cuanto a los villanos, son decepcionantes si los analizas a fondo porque ves que son antagonistas de pensamientos malvados. Es decir, tu típico villano unidimensional. Al menos, sus razones para causar problemas varían. Algunos son pervertidos que acosan a alguna de las chicas. Otros quieren alimentarse u obtener la energía de otros entes. Y los últimos buscan poder e imponer su autoridad o acabar con los humanos. Un ejemplo sería Kuyo, quien es el jefe del comité de seguridad. Él es un megalómano que se cree la justicia y por tanto busca aplastar a cualquiera que no respete sus normas.

Conclusión

Puede que Rosario Vampire sea más interesante que las clásicas comedias románticas de los años 2000, pero son muchos los problemas que padece para convertirla en una propuesta sólida. Ni siquiera esa trama oscura que construyen en el arco de los entes renegados la salva y solo confirma sus defectos: mala exposición, constante entorpecimiento a la relación amorosa, victimización como arma para ganarse la simpatía de los personajes femeninos, batallas que se resuelven sin esfuerzo, conveniencias por todos lados, etc Sinceramente, si defendiera Rosario Vampire también tendría que defender muchos otros mangas o animes similares como puede ser el caso de Re Zero (2016). Ser diferente o posiblemente interesante no sirve de nada si esto no viene acompañado de una buena escritura. 

Calificación: 5/15

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