Sinopsis
Tras pasar más de mil años desde el fin de cierta guerra catastrófica, los pocos seres humanos que quedan han intentando sobrevivir. Esto no resulta simple por la presencia de una amenaza nacida de la guerra de antaño: el Mar de Putrefacción, un bosque gigantesco contaminado por gases tóxicos y esporas venenosas. Sus únicos pobladores son insectos mutantes gigantes, con los Ohms siendo los más temibles. Entre las pocas naciones que restan, el Valle del Viento se las ha arreglado para vivir en paz y sin dañar a los animales del bosque. Su princesa Nausicaä es una bondadosa y valiente guerrera que intenta convivir con los demás seres vivos mientras investiga el bosque. Esta tranquilidad llega a su fin cuando una enorme aeronave de Tormekia se estrella en el valle, dejando al descubierto un sospechoso cargamento que es la causa de un nuevo conflicto con la nacion vecina de Pegite. ¿Podrá Nausicaä defender su hogar y evitar la guerra que amenaza con engullirlos?
Introducción: contexto de producción y valoración audiovisual
Al igual que otros tantos largometrajes del período, el proyecto cinematográfico de Nausicaä del Valle del Viento (1984) tiene sus raíces en un manga. El cómic fue publicado por Hayao Miyazaki en la revista Animage de la editorial Tokuma Shoten a partir de febrero de 1982. Esta serialización fue una petición del equipo de editores, que planeaba aumentar las ventas de la revista, usando la fama recién cosechada del director de Lupin III: El castillo de Cagliostro (1979), y allanar el camino para una posible adaptación animada. Su preferencia por el manga pasó a ser casi exclusiva tras su retirada de Telecom Animation Film en noviembre de 1982, renunciando al mismo tiempo a ser director de una famosa coproducción entre Japón y Estados Unidos (Little Nemo, 1989).
Las ventas del manga fueron prometedoras desde el inicio, vendiendo 50.000 unidades con el lanzamiento del primer tomo. Estos números, no obstante, eran insuficientes para justificar la producción de un largometraje con la calidad y el metraje de otros filmes como Unico (1981) o Space Adventure Cobra (1982). Las propuestas fueron desde un cortometraje de 10 minutos hasta una película de 70 minutos, siendo esta última rechazada por la inviabilidad de resumir la historia adecuadamente y la insuficiencia del presupuesto. Esta situación tan desfavorable cambiaría al entrar en juego la agencia de publicidad y relaciones públicas, Hakuhodo Inc. El gigante empresarial decidió financiar el proyecto, convirtiéndose su presidente Michio Kondo y Yasuyoshi Tokuma, presidente de Daiei Film, en productores ejecutivos.
Daiei Film era una filial del Grupo Tokuma que operaba como estudio cinematográfico, pero carente de conocimiento y experiencia en el mundo de la animación. El problema fue resuelto con la ayuda de Isao Takahata, nombrado productor por su colega Miyazaki, al contactar con la productora de animación Topcraft. Una parte del trabajo también fue realizado por antiguos colaboradores y artistas entre los que destaca un equipo de Oh Pro. Otras piezas clave de este enorme plantel son Kazuo Komatsubara, director de animación y diseñador de personajes (en compañía de Miyazaki) con larga trayectoria en Toei Animation; Mitsuki Nakamura, director de arte conocido por su fructífera carrera en Tatsunoko Production y Sunrise; y Joe Hisaishi, seudónimo de un partidario de Philip Glass y el estilo New Age llamado Mamoru Fujisawa. La producción del largometraje se extendería desde mayo de 1983 hasta marzo de 1984.
Kazunori Itō hizo un primer borrador de la historia del filme, pero Hayao Miyazaki optó por realizar los storyboards directamente sin el guion literario definido. La base principal fueron los dos primeros tomos del manga, ya que hasta el momento se terminaron 16 entregas. La película sigue el argumento del manga en líneas generales, sobre todo los eventos narrados hasta el final del primer tomo. Sin embargo, las diferencias pronto saltan a la vista al realizar cambios importantes en aspectos clave del manga: la desaparición de las capacidades psíquicas de Nausicaä, la sustitución del artefacto secreto de Rastel por la crisálida del Dios Guerrero, la reducción del complejo mapa político a 3 naciones en liza (Valle del Viento, Tormekia y Pejite), el asesinato del rey Jihl en vez de su muerte por enfermedad, el cambio de rol en la estampida de Ohms (de la Confederación de Dolk a la ciudad de Pejite) y el uso del Dios Guerrero incompleto para eliminar a los Ohms.
Más allá de la diferencia entre manga y anime, nos encontramos con una historia que parece beber de múltiples fuentes. El director ha evidenciado algunas de ellas, pero los expertos han barajado más opciones al ser testigos de distintas conexiones y semejanzas. La primera que se debería tener en cuenta es Conan, el niño del futuro (1978) porque la ópera prima del director comparte su universo postapocalíptico, el pacifismo, la defensa de la naturaleza, la pasión por la aeronáutica, las virtudes de los protagonistas o la meta del antagonista de obtener un arma poderosa. Otras influencias citadas o no por el animador forman parte de un extenso catálogo literario: Terramar (1968-2001), una saga de novelas de alta fantasía escrita por Ursula K. Le Guin; Playa terminal (1964) y La sequía (1964), obras propias de la ciencia ficción climática elaboradas por el británico J. G. Ballard; Invernáculo (1962), novela propia del género “tierra moribunda” perteneciente a Brian W. Aldiss; El Señor de los Anillos (1954-55), la trilogía de fantasía épica de J. R. R. Tolkien pudo influir en la concepción de Yupa; El principito (1943), novela corta del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry; o Anochecer (1941), novela corta de ciencia ficción de Isaac Asimov. No son los únicos nombres, pero si quieres conocer a más de ellos te animo a leer a especialistas como Laura Montero Plata o Manuel Robles.
En términos de animación, Nausicaä del Valle del Viento es uno de los filmes más admirables de primera mitad de la década de 1980. Su estilo de animación es reminiscente a los trabajos de Nippon Animation, aunque hay diferencias. Un primer factor son los diseños de personaje, a menudo definidos por su sencillez, formas redondeadas y colores apagados. Sin embargo, el dúo Miyazaki y Komatsubara los viste con ropas vistosas y detalladas, en especial cubren sus cabezas con tiaras, tocados, gorros y sombreros. Mayor impresión, sin embargo, generan las aeronaves surgidas de la pasión del director por la aeronáutica. Desde los grandes vehículos de transporte, cuyos nombres fueron extraídos del campo naval (corbeta y gabarra), hasta sus creaciones originales de menor tamaño, incluyendo el Gunship (un avión de combate biplaza que pertenece al Valle del Viento) y el Möwe (un planeador motorizado monoplaza exclusivo de Nausicaä).
Otra cuestión que no debemos ignorar es la faceta del largometraje como pieza de acción ante el gran relieve de las secuencias de acción. Muchas de ellas ocurren precisamente en el aire, maravillando al público con peligrosas maniobras aéreas, ataques kamikaze, aeronaves siendo abordadas, vuelos en entornos repletos de obstáculos físicos y riesgos al lidiar con corrientes de aire y turbulencias. Por supuesto, no es lo único. Miyazaki también presenta escaramuzas terrestres, enfrentando a los soldados de Tormekia con los residentes del Valle del Viento; y la estampida de Ohms, una marea roja de artrópodos imposible de parar. Mucho de este trabajo fue realizado por animadores que marcaron época, poniendo de relieve tres nombres: Takashi Nakamura, al admirador de Disney se le atribuye su participación en el abordaje de la nave de Pejite y la entrada del Ohm que persigue a Yupa (destacando por su dominio del espacio y su diferente modulación de la velocidad de los escombros); Yoshinori Kanada, el animador más influyente de su generación participó básicamente en el ataque aéreo de Asbel y el accidente mortal de la nave de Tormekia; y Hideaki Anno, el futuro director del clásico de la década de 1990 con 23 años se involucró en las secuencias de animación del Dios Guerrero y asombró a todos con la representación deforme e incompleta del monstruo y su poder destructivo.
La música, como hemos dicho, corría a cargo de Joe Hisashi, compositor más que famoso por ser el predilecto en las producciones de Studio Ghibli. Sin embargo, su primer trabajo para el maestro Miyazaki no fue el mejor. La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2001) o El viento se levanta (2013) explotaron mejor el potencial del compositor. En cualquier caso, la banda sonora es llamativa por su yuxtaposición de elementos del Romanticismo tardío, el uso de sintetizadores, la inclusión de Electro Rock y la presencia de música india sintetizada. El largometraje no incorpora todos los temas disponibles de la banda sonora, pero el registro es lo suficientemente amplio en términos emocionales: peligro, suspense, nostalgia, paz, etc. El tema de apertura, La leyenda del viento, es uno de los más bellos gracias al piano apoyado por un arpa y al que más tarde se unen instrumentos de cuerda y viento. A partir del segundo estribillo, el piano desaparece y le otorga el liderazgo en solitario a los restantes instrumentos. De este conjunto, sin embargo, la peor pieza es Tôi Hibi, canción infantil en sintetizador que fue cantada por la hija de 4 años de Hisaishi. La pieza es débil por la inexperiencia musical de la infante, cometiendo errores de afinación.
La película fue estrenada el 11 de marzo de 1984, compitiendo aquel mes con la propuesta de Toei (Shounen Kenya, 1984) y el quinto filme del gato azul (Doraemon: La gran aventura de Nobita en el infierno, 1984). A pesar del número limitado de salas, la adaptación de Miyazaki logró reunir 915.000 espectadores y 740 millones de yenes a partir de un presupuesto de 180 millones de yenes. Su logro comercial la situó entre las películas más taquilleras de Japón en 1984, pero también le atrajo las alabanzas de críticos y aficionados recibiendo, entre otros, el Premio Noburo Ofuji, el Premio Seiun, el Nihon Anime Taisho y el Anime Grand Prix de la revista Animage. Con posterioridad, Nausicaä del Valle del Viento obtendría posiciones muy destacadas en listas y encuestas como la realizada por el Japan Media Arts Festival en 2006 y la selección de la revista de cine Kinema Junpo en 2009.
Ejes temáticos: naturaleza y pacifismo
La cuestión central sobre la que gira Nausicaä del Valle del Viento es obviamente la relación entre el ser humano y la naturaleza. En particular, Hayao Miyazaki llama la atención sobre la responsabilidad del ser humano en relación al mundo en que habita porque su inclinación por el belicismo no solo perjudica a sus propios integrantes sino al resto de especies que viven en el planeta. En consecuencia, el ser humano tiene el deber ineludible de aprender una lección: la coexistencia pacífica es la única manera en que puede sobrevivir como especie a futuro. La comprensión mutua debe sustituir al odio y el antropocentrismo ceder su lugar a una visión capaz de integrar las necesidades de todos los seres vivos.
En este sentido, un elemento clave que nos permite comprender el mensaje es el denominado Mar de Putrefacción. Este ecosistema consiste en un bosque repleto de organismos fúngicos y una fauna de artrópodos de gran tamaño. La dirección artística de Mitsuki Nakamura describe el lugar con una extraordinaria belleza, abandonando la visión convencional del bosque lleno de setas gigantes para exponer un mundo de luces y sombras definido por esporas, filamentos y poros. En este sentido, la lluvia ocasional de esporas recuerda a los copos de nieve cayendo, como si dentro del bosque estuviéramos en la época invernal. El explorador que se adentre en el bosque avistará animales semejantes a polillas, mariposas, gusanos, libélulas, escarabajos y ciempiés diseñados por Hayao Miyazaki y Kazuo Komatsubara. Entre sus habitantes el más sobresaliente es el Ohm, un gran insecto acorazado con múltiples ojos que cambian de color de acuerdo a su estado emocional. Sus caparazones tienden a ser aprovechados para fabricar herramientas o armas debido a su extraordinaria resistencia.
El Mar de Putrefacción, sin embargo, es un área tremendamente hostil para la vida humana al estar habitado por hongos que emiten gases venenosos y producen esporas tóxicas de manera ininterrumpida. Los exploradores humanos, por tanto, tienen que llevar máscaras y trajes que les eviten una muerte prematura. El problema podría sortearse alejándose de la zona boscosa, pero el auténtico peligro es su expansión rápida e incontrolada. Es decir, el espacio habitable disminuyó a lo largo de los siglos y, en consecuencia, la humanidad ha quedado arrinconada. La reacción a esta amenaza en un contexto de escasez de tierras y creciente miseria da lugar a diferentes respuestas por parte de los reinos involucrados, teniendo en común la aspiración de sobrevivir. Este hecho nos aparta de los conflictos maniqueos entre el bien y el mal, donde los individuos pertenecen a un bando u otro dependiendo de su respectiva acumulación de vicios y virtudes. Cada facción en este conflicto quiere proteger a los suyos y encontrar una solución definitiva al desastre ecológico, pero uno de ellos está equivocado. Veamos cuál de ellos.
La primera facción está representada por los reinos de Tormekia y Pejite, que abogan por una postura belicista. El primero de ellos, Tormekia, es el primordial. Tormekia es una nación que encaja en el modelo de un estado militarista cuya política exterior agresiva se caracteriza por la conquista militar de las naciones cercanas, ya sea destruyendo (Pejite) o sometiendo (Valle del Viento) la población a través del uso de la fuerza y la coacción. Pejite, por su parte, es una nación definida como una ciudad-Estado de artesanos en el manga que ocupa un papel menor en comparación a la Confederación de Dolk. El retrato de Pejite y sus gentes es aún más vago en la película, algo sangrante teniendo en cuenta que es el principal enemigo de Tormekia tras ser víctimas de la destrucción de su ciudad. A pesar de ello, Pejite es importante, sobre todo, por el descubrimiento del Dios Guerrero.
El motor de las acciones de ambas naciones es la figura del Dios Guerrero, un arma antigua responsable del apocalipsis de hace 1000 años debido a su poder bélico devastador. Es decir, es un trasunto de las armas nucleares. Una cuestión reflejada en el cine de la primera mitad de los años 80 por el miedo a la guerra nuclear, impulsado por la escalada armamentista entre los EE. UU. y la URSS. Al igual que en la vida real, el Dios Guerrero se convierte en una fuente de conflictos entre Tormekia y Pejite por la amenaza potencial que implica su mera existencia en el mundo actual. Ambos consideran que el Dios Guerrero es necesario para quemar el Mar de Putrefacción en beneficio de la humanidad, pero solo uno de ellos tiene derechos sobre él. La desconfianza es el factor que desencadena, por un lado, el ataque preventivo de Tormekia a Pejite, arrebatándoles el arma definitiva para asegurar su supervivencia; y por otro, el plan de Pejite, tratando de recuperar lo perdido mediante el ataque furtivo de Asbel a las naves de Kushana y la estampida de Ohms (con el Valle del Viento como víctima colateral). Es decir, están cometiendo el mismo error que sus antepasados al optar por la vía bélica y resucitar un monstruo tan perjudicial que no debería existir.
La figura más sobresaliente en este grupo es Kushana, princesa de Tormekia y comandante de las fuerzas fronterizas del mismo país. A diferencia de otros dirigentes, Kushana es una líder militar competente: sus hombres obedecen sin rechistar las órdenes y sus enemigos ceden con su habilidad para la diplomacia. Esta cualidad, sumada a su naturaleza autoritaria y orgullosa (propensa a una jerarquía definida), explica su forma de pensar en relación al conflicto. Como dirigente, Kushana busca conquistar y reunir las naciones fronterizas bajo su propia bandera. Ella está consciente del valor del Dios Guerrero, considerando que sin él Tormekía estaría en una posición desventajosa en la región. Esta desconfianza hacia el resto de naciones también es una señal de su postura respecto al Mar de Putrefacción, un bioma cuya relevancia le pasa totalmente inadvertida a pesar de su papel restaurador del mundo. La ceguera tiene su origen en el miedo y el odio a los insectos, responsables de su cuerpo mutilado. Su mala experiencia explica el miedo atroz que sintió al interactuar con los Ohms del bosque. Afortunadamente, la influencia de Nausicaä abrió la puerta a un cambio de mentalidad.
La segunda facción tiene como representante al Valle del Viento, un tercero involucrado en la guerra entre Tormekia y Pejite. El Valle del Viento, nación definida por el ecohumanismo y el pacifismo, contrasta con los anteriores. El modo de vida de esta comunidad autosuficiente de medio millar de habitantes se basa en el equilibrio con la naturaleza, optando por un modelo que combina la agricultura tradicional (extensiva, poco mecanizada, ...) y el aprovechamiento del viento como fuente de energía renovable (molinos, sistema de ventilación). En particular, los vientos oceánicos protegen al valle de la expansión de los gases del Mar de Putrefacción. El retrato humano evita caer en el ideal bucólico, mostrando una comunidad que se apoya los unos a los otros y trabaja con esmero para mantener su prosperidad. Desde una óptica visual, el anime presta mayor atención al lugar en sí mismo, introduciendo a partir de tomas amplias las imágenes de un valle de verdes campos, limpias aguas, ocasionales bosques y abundantes molinos.
La principal representante del Valle del Viento es Nausicaä, la princesa heredera del rey Jihl. Ella es una muchacha bondadosa y valiente muy apreciada dentro de su comunidad, desde los más pequeños (que le obsequian con bayas al marcharse como rehén) hasta los más ancianos (le acompañan como voluntarios en su deber). No obstante, Nausicaä es una rara avis incluso entre los habitantes del valle. Esto, por supuesto, no se refiere a su habilidad como piloto, que es excepcional por sus dotes para interpretar el viento, evitar ataques en el aire o ser capaz de rescatar a alguien en apuros.
Su visión alejada del antropocentrismo apuesta por la vida y el bienestar de cada ser vivo, con ella buscando salvar a seres humanos e insectos por igual. Sin lugar a dudas, Nausicaä posee un don para transmitir sus sentimientos a otras especies, pero parte de su mérito radica en un esfuerzo de comprensión. Sus incursiones en el Mar de Putrefacción tienen como propósito el comprender mejor el ecosistema, observando con atención y obteniendo muestras útiles para su investigación. Todo ello actuando con responsabilidad para no perjudicar el entorno físico y sus moradores. La falta de prejuicios y la perspectiva investigadora son lo que finalmente le permite concluir que el bosque no es el culpable de la contaminación cuando experimenta en su laboratorio con agua y tierra limpias sino la antigua civilización humana. Su comprensión se amplía aún más cuando cae accidentalmente, junto a Asbel, a las profundidades del Mar de la Corrupción, descubriendo la función purificadora de los árboles y el papel de los Ohms (y otros insectos) como un sistema inmunológico frente a la amenaza del ser humano.
Otro pilar fundamental de Nausicaä como personaje es el pacifismo, una postura que aplica a seres humanos e insectos por igual en multitud de ocasiones. Desde su oposición a rebelarse contra Tormekia, convirtiéndose voluntariamente en rehén, hasta su forma de lidiar con algún animal asustado y enfurecido, tratando de guiarlo a su hogar mediante un silbato de insectos o deteniendo su cólera con métodos más bruscos como bombas lumínicas. Su pacifismo activo, no obstante, no es de piedra. El asesinato de su padre a manos de las fuerzas de Tormekia casi le empuja a abandonarlo, matando en un ataque de odio a los soldados culpables y dañando a su maestro gravemente en el brazo. En tal sentido, Asbel de Pejite es inicialmente víctima del mismo odio, impulsado por el secuestro de su hermana Rastel y provocando una matanza que en el proceso casi se lleva por delante a víctimas inocentes. Por suerte, Nausicaä se da cuenta de inmediato que el odio es perjudicial, el combustible que enciende todo conflicto. Uno que, además, pretende llevarse por delante el Mar de Putrefacción, pero esta vez los representantes de la naturaleza están dispuestos a destruir al ser humano para defenderse. Por ese motivo, la protagonista opta por pararse delante de la estampida final en busca de una reconciliación con los demás seres vivos.
Conclusión
En conclusión, el segundo largometraje de Hayao Miyazaki es una de las mejores propuestas de la década de 1980. La adaptación del manga homónimo tiene como base principal los dos primeros tomos, realizando algunos cambios importantes para condensar la historia en apenas dos horas de metraje. La cuestión fundamental gira alrededor de la relación entre el hombre y la naturaleza, con Miyazaki advirtiéndonos acerca de las nefastas consecuencias que la guerra puede traer. No solo al Homo sapiens sino al resto de seres vivos del planeta, afectados por la contaminación generada por la humanidad y organizados en este futuro postapocalíptico para evitar un nuevo desastre “nuclear”. En este sentido, la protagonista del filme intenta restaurar el vínculo entre ellos y nosotros, demostrando que la humanidad aún está a tiempo de corregir sus errores. Desde la óptica animada, Nausicaä del Valle del Viento sobresale por el diseño de las aeronaves, importadas directamente del manga; y las secuencias de acción que ocurren en el aire, realizadas por tres genios del medio (Takashi Nakamura, Yoshinori Kanada y Hideaki Anno). Finalmente, Joe Hisaishi compuso un trabajo musical notable como responsable de la banda sonora del largometraje, aunque lejos de sus mejores composiciones en Studio Ghibli. Si ya has visto esta película tal vez te interesará conocer otras producciones animadas de temática ecológica: Pompoko (1994), La princesa Mononoke (1997) o Ponyo en el acantilado (2008).
Calificación: 9
Fuentes
-Manuel Corral, Juan. (2016). Hayao Mizaki e Isao Takahata: Vida y obra de los cerebros de Studio Ghibli. Palma de Mallorca: Dolmen Editorial.





1 Comentarios
EXTRAORDINARIO
ResponderEliminar