lunes, 1 de mayo de 2017

Reseña: Gegege no Kitarou (manga)


  • Año: 1959
  • Editorial: Shonen Magazine
  • Tomos: 15
  • Género: Aventura, Comedia, Sobrenatural, Terror
El nacimiento del último Youkai

Sinopsis

Mucho antes de que los humanos existieran, los yokai ya estaban en este mundo. Convivían de forma pacífica con el resto de seres hasta que llegaron los humanos. Como consecuencia, ellos tuvieron que esconderse y refugiarse en cuevas y lugares apartados. A día de hoy, apenas quedan algunos siendo el caso de Kitaro, un niño nacido de una tumba tras la muerte de su madre. Sin embargo, aún es un niño y su padre -ahora convertido en un ojo- tratará de cuidar de él.

Historia y Desarrollo

Sin duda, Gegege no Kitarou es uno de los grandes desconocidos para el publico occidental, ya que su enorme tirón se sitúa en Japón. Su autor es un famoso mangaka dedicado al género de terror: Shigeru Mizuki. Sus mangas se hicieron muy conocidos y en numerosas ocasiones ha sido premiado por varias instituciones. No es de extrañar que su figura sea reconocida en el panorama del manga japonés. Hasta ha sido reconocido como "Persona de mérito cultural" por su contribución a la cultura japonesa. Lástima que haya fallecido el año pasado, aunque ya tenía una edad (93 años). Algo curioso de este autor es el hecho de que perdió un brazo durante la Segunda Guerra Mundial con solo 20 años, pero se esforzó por dibujar utilizando solo el derecho. Mucho mérito tiene este hombre, pero acabemos con esta introducción.

De manera algo previsible, la historia de Kitaro se desarrolla en un tiempo algo indeterminado del Japón contemporáneo, aunque conectado con el mundo espiritual. El personaje de Kitaro se mueve entre el mundo de los yokai, monstruos y fantasmas japoneses, y el mundo de los humanos, vinculado con las urbes y los hombres que no creen en estos yokai. Por lo general, hay un claro tono apagado y colores totalmente negros. La noche domina y elementos como la niebla y el tiempo inestable que conlleva viento, agua y relámpagos, están presentes. Este ambiente de carácter lúgubre y algo funesto también ocupa las viviendas de las personas donde parece que la iluminación está ausente. Los lugares retratados lucen siniestros y solitarios, invadidos por la naturaleza (bosques, hierba alta) y entes que no son de este mundo pululando por ahí (espíritus y fuegos fatuos). A menudo nos preguntamos si de verdad no nos hemos equivocado de tiempo.  Las criaturas en sí no son muy terroríficas o macabras, excepto algunas como el demonio Ox. Desafortunadamente, las palabras que componen este texto maquillan un poco la realidad del manga porque hay varias cosas que descolocan a uno de la experiencia general. Para empezar, el dibujo tiene muchas posibilidades de mejora por el poco detalle de los fondos, los diseños de personajes infantiles y caricaturizados y el uso abusivo del negro. Desde mi opinión, el dibujo de esta obra no tiene nada que hacer frente a otros trabajos de otros dibujantes de manga y el ambiente terrorífico no llega a ser como debería. Por el lado positivo, sabe cuando volver este tono soso en algo mucho más macabro y desconcertante.

Una vez situados en este escenario, Kitaro y sus compañeros (Medami Oyaji, Neko Musume, etc) tienen varias aventuras donde se relacionan tanto con espectros como con humanos. Normalmente, los segundos suelen llevarse más de un disgusto por meterse en terreno desconocido, sobre todo si estos intentan pasarse de listos con Kitaro. Puede parecer poco espabilado, pero luego nota si le intentan engañar y usará sus extraños poderes para causar acontecimientos inciertos si la situación lo requiere. No es particularmente malo ni intenta buscar problemas, pero eso no quiere decir que sea estúpido. Un aspecto relevante que incorpora la obra es el humor negro. A veces se dan situaciones muy bizarras que en otro caso serían asuntos de gravedad, pero aquí te quedas con cara de... ¿qué? Por ejemplo, a cierto hombre le crece una especie de planta en el brazo, pero no parece que a nadie le importe mucho. Igual cuando un humano se encuentra de frente con uno de estos seres sobrenaturales. Su reacción resulta más graciosa que de miedo. Sin duda, el autor quería hacer humor con esto, pero no creo que le saliera del todo bien porque no te ríes precisamente. El resultado de combinar estos elementos terroríficos y humorísticos no funciona del todo por los problemas del dibujo para retratar estas situaciones con la competencia necesaria, quedando algo raro... Supongo que hay algo que se me escapa y tiene que ver con el particular sentido del humor japonés. Por otro lado, tiene escenas cómicas protagonizados por ese ojo parlante que usualmente tiene la mala suerte de sufrir un infortunio y tiene que apañárselas para escapar de su torcido destino. 

¿Oye no deberías llamar a la policía?

El manga, por lo que he leído, no parece una historia lineal con objetivo fijo sino que se mete en diversos arcos que involucran a diversos youkai, aunque van apareciendo personajes recurrentes como Rat-man. Por una parte, puede ser aburrido para algunos; por otro, nos permite explorar el mundo (porque padre e hijo hacen un viaje) y conocer criaturas extrañas en cada ocasión. El problema es que el ritmo tiene inconveniencias graves. Es lento, demasiado lento. El narrador interviene en exceso en la historia ya sea para hablar de algún personaje o algún hecho en concreto. Una buena parte de sus intervenciones se podrían suprimir, al igual que esa exposición exagerada de algo que ni siquiera es importante. Simplemente cansa. Un ejemplo: "Una multitud rodeó el hotel imperial para obtener pistas. La policía movilizó 2000 agentes...". En vez de mostrarlo mediante el dibujo, nos suelta una parrafada innecesaria. A veces se pasa de reiterativo con frases como "son cosas inexplicables para los humanos". Y quizá esto no tiene mucho que ver, pero los bocadillos de texto utilizados por el narrador no se diferencian de los utilizados por los personajes, fallo que se podría haber evitado haciéndolos rectangulares. Entiendo que el manga era aún un medio que necesitaba crecer y establecerse, pero no puedo perdonar errores tan garrafales.

Y hablando de más fallos... la construcción de ciertos eventos y situaciones tiene tela. No me meteré con la particular naturaleza de los youkai, ya que es normal que no tengan explicación científica alguna. Los hechos sobrenaturales tienen su gracia por ese carácter irracional y misterioso que no puede ser explicado mediante nuestras leyes. No obstante, el nivel de conveniencias destruyen parte de la gracia. Y sé que muchas veces intenta ser cómica, pero los recursos para llegar al destino que quiere el autor son peor que burdos. Un ejemplo sería la falta de sentido general que demuestran tener los humanos en este manga como es el caso del investigador del banco de sangre. A este le envían un ojo sus nuevos "vecinos", pero en vez de llamar a la policía decide enterrarlo tras un pequeño susto. El caso del cantante al que crece una planta en el brazo también es hilarante. En vez de amputarse el brazo, se queda lamentándose. ¿Pero acaso estas personas tienen cerebro dentro? Otra conveniencia típica es que siempre se topan con un personaje clave o relativamente importante  que le proporciona información o ayuda al otro. Lástima que ocurra esto porque le quita mucha credibilidad al relato. Otra de mis quejas es la resolución de algunos arcos como el que protagoniza el demonio Ox al principio. Supuestamente este iba a tener una batalla con el vampiro, pero finalmente mueren sin llegar a nada y Kitaro se libra de su atadura. Hacía tiempo que no había visto algo tan mal llevado.

Personajes

-Kitaro del Cementerio: Es un niño nacido de la unión de dos youkai y ganándose ese sobrenombre por nacer de una tumba. Kitaro carece de ojo izquierdo porque lo perdió al nacer, aunque lo cubre su pelo. Kitaro no es un niño muy normal porque fuma y carece de la ingenuidad propia de los humanos de su edad. Normalmente su rostro muestra despreocupación y no es muy hablador, aunque posee algunos intereses como querer ir a la escuela y sentir algo de curiosidad por el sexo contrario. Tampoco es un fantasma que se dedique a causar males porque ayuda a los demás a veces. De forma desconocida para la mayoría, posee una serie de poderes que le permiten ir y venir del mundo de los muertos.

-Medama Oyaji: Él es el padre de Kitaro y se dedica a cuidarlo hasta que tenga la seguridad de que le irá bien. Su aspecto es igual al de un ojo con patas, ya que se trata del ojo desprendido del cadáver de su cuerpo. Él es un fantasma bastante sabio y conocedor de otras criaturas, intentando aconsejar a Kitaro. A menudo, se mete en problemas por culpa de su pequeño tamaño y la mala suerte.

-Ratman: Se trata de un youkai con forma mitad humana y mitad rata y con una edad que supera los 300 años. Es un subordinado de cierto vampiro y cuando este muere, se dedica a rondar por ahí metiéndose en diversos asuntos que involucren dinero. No tiene muchos escrúpulos y no le importa mucho hacer daño a los humanos. Parece que nunca se ha bañado en todo ese tiempo que ha vivido.

-Neko Musume: Compañera de clase de Kitaro y otro youkai que se puede transformar en un gato monstruoso. Por lo general, permanece tranquila y cuerda, pero cuando huele algo que le gusta como pescada o ratas se convierte en su parte animal y es muy violenta.


Los personajes de esta obra al ser youkai y tener una moral cuestionable o realizar ciertas acciones extrañas son un elenco bastante curioso. Incluso a día de hoy creo que destacarían si topáramos un manga así. No obstante, cuesta simpatizar con ellos. Tampoco parecen poseer algún tipo de desarrollo a lo largo de los capítulos.

Conclusión

Gegege no Kitarou es una obra fundamental para entender parte del manga de terror al volverse una obra muy popular dentro del país nipón e influenciar a tantos otros artistas. El estilo de esta historia es harto peculiar aún en estos días, pero francamente está en inferioridad de condiciones contra muchos mangas de terror posteriores. Presenta problemas de plausibilidad y ritmo muy graves y unos personajes que pueden crear más apatía que simpatía. Quizá el padre de Kitaro no, pero el resto genera una sensación extraña. 

Calificación: 7/15

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