sábado, 1 de abril de 2017

Historia del anime: Década de los 70 (1970-1977)


Para muchos el anime no es más que entretenimiento, pero para otros también es algo digno de estudiarse. Algunos prefieren medir la calidad de las series, mientras que otros se dedican a un estudio histórico del mismo. Y hoy quiero hablaros sobre una parte importante de la historia del anime que comprende un período de casi diez años. Aquí surgieron muchos exponentes importantes que nunca volverán a tener el mismo impacto. Hoy tenéis la oportunidad de conocer todo lo que ocurrió. No sólo nombres de series sino también las personas detrás y sus aportaciones.

El boom de los deportes, la caída de Mushi y la aparición del quinteto de héroes

Los primeros años de los 70 en el mundo del anime estuvieron caracterizados por el boom de los deportes que habían logrado las series animadas de Ikki Kajiwara. Unas tras otra conseguían ganarse el corazón del público, siendo la más grande de ellas -y una de las mejores series animadas de la historia del anime- Ashita no Joe (1970). Entre los japoneses se volvió una serie de culto muy respetada y adorada por los fans. Además contaba con el talento del director Osamu Dezaki -hoy fallecido-, pero que dirigió animes como La Rosa de Versalles (1979) o Black Jack (1993)  Su recuerdo pervive a día de hoy gracias a su calidad atemporal. Al mismo tiempo seguían en emisión sus otros dos trabajos, mientras Toei sacó algunas películas de Tiger Mask (1969). En el mismo año, aparece Attack No.1 (1970). Estamos ante la primera serie de deporte femenino protagonizada por unas estudiantes que jugaban voleibol. En cierta manera, este anime sirvió para incrementar el interés en el deporte por parte de la población femenina. Durante este momento se hicieron algo populares dos series de Tatsunoko Production: Kabatotto (1971) e Inakappe Taishou (1970).


Toei seguiría por ahí sacando algunas películas como Dobutsu Takarajima (1971) y otra serie del exitoso Gegege no Kitarou (1971). Cabe decir que Toei, hacía relativamente poco tiempo, había sufrido una desbandada de artistas que se marcharon a otro estudio. Además, tuvo que hacer frente a la dura competencia con Mushi Production, estudio que sufrió también la marcha de su pieza angular: Osamu Tezuka. Antes de marcharse, este hombre había colaborado con el estudio e iniciado la llamada trilogía Animerama, una serie de películas dirigidas a ser proyectadas en cines y destinadas a un público adulto. La primera de ellas, Arabian Nights (1969), tuvo bastante éxito e hizo que se embarcaran en la creación de otras dos. Un craso error porque Tezuka decidió hacer unos presupuestos casi irreales que causaron la quiebra del estudio en 1973 tras el fracaso de ambas películas. Pese a que Mushi logró tener el respaldo de Ashita no Joe no pudieron evitar declararse en bancarrota. Las tres películas tenían un nivel muy aceptable. La segunda de ellas, Cleopatra (1970), era una parodia pseudohistórica de la historia de la egipcia Cleopatra que fue la primera película animada en tener la clasificación de +18. Pero la verdadera reina de las tres fue Kanashimi no Belladonna (1973), una reinterpretación de la historia de Juana de Arco que tiene como punto central el sexo. A pesar de su ritmo lento, esta obra es una experiencia estética que te aleja totalmente de cualquier otra cosa que hayas visto. Lamentablemente estaba lejos de ser un producto comercial y comprendida por el público.

Entre los artistas que se marcharon de la Toei, estaban los grandes Hayao Miyazaki e Isao Takahata. Yasuo Otsuka, un animador muy reconocido y amigo de Takahata, consiguió convencer al segundo para que se pasara a Tokyo Movie Shinsha y luego haría lo mismo su compañero. Ellos trabajarían poco después en Lupin III (1971), una de las series que se convertirían en franquicia. Este anime es fundamental porque se trata de la primera apuesta para televisión que pretendía llegar a un público más adulto y no tan infantil. Unas aventuras con mucha acción protagonizadas por el ladrón Lupin, un tipo que encuentra placer en robar objetos valiosos o aceptar peligrosos retos. La labor de Takahata en muchos de sus episodios sirvió para corregir ciertos errores como las transiciones bruscas de escenario a escenario. Pero también los dos se encargaron de rebajar un poco ciertos aspectos de corte más adulto porque la serie estaba recibiendo quejas en su inicio. Por desgracia, esta primera serie no pasó en ningún momento del 9% de audiencia.

Si bien Tokyo Movie no tuvo suerte, otros estudios, principalmente Tatsunoko, si tuvieron más suerte en la emisión de una enorme batería de series de acción. Pero hay que matizar que estas nuevas series de acción estaban protagonizadas por superhéroes, entre ellas la más duradera y que dio fruto a varias continuaciones fue Gatchaman (1972). Este anime, compuesto por 105 episodios, nos introducía el clásico equipo de cinco encargado de proteger la Tierra en pos de la justicia. En su tiempo gustó mucho y dio lugar a otros héroes con atuendo y herramientas similares como Shinzou Ningen Casshern (1973). Ahora los niños que crecieron al amparo de Tezuka se sintieron atraídos hacia los nuevos productos de estas empresas. En este momento, también hubo un remake de una serie más infantil, Muumin (1972). Producido por Mushi Production, pero luego tuvo que ser abandonado por la quiebra del estudio. Otra serie de éxito fue La Rana Valiente (1972), obra insertada dentro de la típica comedia japonesa que se importó a otros países.

El eterno fenómeno de los mechas y la prosperidad de Nippon Animation

Ante este nuevo panorama, Toei no se quedó quieta y terminó por realizar uno de sus mayores aciertos: adaptar los mangas del célebre Go Nagai. En primer lugar, utilizaron a Devilman (1972), pero este manga contenía mucha violencia y terror por lo que tuvieron que rebajar considerablemente todo esto hasta reducirlo a algo muy soso. La serie tuvo cierto éxito, pero solo duró 39 episodios. Si con algo nos quedamos es con su introducción del concepto de antihéroe y las historias que involucran demonios. Pero luego llegó el gigante de Mazinger Z (1973), arrasando en televisión y ganándose a esos niños crecidos que querían ver como el robot destruía ciudades y derrotaba al vil Dr. Hell. Por primera vez, aparecían en animación los robots pilotados desde dentro del mismo por personas. Además proporcionó al clásico protagonista que se corresponde con el modelo de chico shonen. La avalancha creada tras su emisión hizo que prácticamente los mechas fueran el género predominante durante, al menos, un lustro. Desde entonces, los mechas serían uno de los géneros más típicos para las historias en la animación japonesa. En el mismo año fue lanzada la descarada Cutey Honey (1973), una obra de Nagai que legó al medio las secuencias de transformación propias de las chicas mágicas y el uso de recursos eróticos.


En otoño de 1973, hacían su debut los estudios Madhouse y Sunrise. Estas pequeñas empresas se habían fundado por ex miembros de Mushi. A diferencia de su anterior empresa, en Sunrise no se dependía de un solo creador sino que la producción debía estar a cargo de los productores. Madhouse debutó con Ace wo Nerae! (1973) y Sunrise con Zero Tester (1973). La segunda es irrelevante, pero la primera estaba basada en uno de los shojos más vendidos de Japón. Desgraciadamente, no tuvo unos ratings aceptables y hasta años posteriores no volvería aparecer esta serie frente a nuestros ojos. Durante años posteriores, Madhouse colaboró con otros estudios para realizar más trabajos animados, aunque no logró ganarse una posición hasta mediados de los 80. Se dedicó más a la elaboración de series kodomo para los niños, algunas en la línea de Nippon. Al contrario, Sunrise empezaba a tener protagonismo porque se especializó en hacer series de mechas con entornos propios de la ciencia ficción como Yuusha Raideen (1975), Chou Denji Robo Combattler V (1976) y Chou Denji Machine Voltes V (1977).

Esta época no fue fácil para casi ningún estudio, aunque Toei logró evitar salir mal parado por la adaptación de mangas de probado éxito. El auge de la televisión frente al cine hizo que siguieran sin crear apenas películas, siendo Toei el único que aún se molestaba en hacer algunas sobre su franquicia estrella y otras de adaptaciones de cuentos como The Little Mermaid (1975). En estos años los mechas de Nagai inundaban la parrilla, apuntándose Sunrise a esta moda. En los años siguientes a Mazinger Z aparecieron: Getter Robo (1974), Great Mazinger (1974), Koutetsu Jeeg (1975) y UFO Robo Grendizer (1975). Estos nuevos mechas aportaron conceptos tan novedosos como los robots transformables, la utilización de artes marciales por robots o todo tipo de diseños extraños fruto de la imaginación de su padre.

Una novedad importante de la época fue la emisión de Space Battleship Yamato (1974), la primera space opera cuyo mítico creador era Leiji Matsumoto. Muy pocos lo saben, pero esta serie fue un avance importante en los guiones de series anime. Gracias a Academy Productions, esta épica aventura espacial pudo emitirse durante medio año, contando con un total de 26 episodios. A pesar de tener una audiencia bastante fiel, no fue lo suficientemente grande para respaldar la creación de una segunda temporada hasta 1978. En ese año comenzaría un boom de las óperas especiales que perduraría más de un lustro, siendo especialmente populares las obras del mencionado autor.

En el horizonte parecía que no surgiría nada nuevo, pero si lo haría con la nueva serie dirigida por Isao Takahata y la intervención de Hayao Miyazaki. Tras la decepción con Lupin III, ambos artistas se marcharon a una compañía llamada Zuiyô Eizô. Esta empresa estaba inmersa en una saga denominada World Masterpiece Theater, un proyecto que consistía en la adaptación de un libro infantil de renombre o de obras atemporales de la literatura universal. Una de estas piezas, aunque al principio no se incluía dentro, es la entrañable Heidi, la niña de los Alpes (1974). En ella Isao Takahata despliega su visión del neorrealismo, donde el director intenta expresar el día a día de una persona con exactitud. No solo profundiza las relaciones humanas y el amor a la naturaleza de la obra original sino que también consigue hacer unos personajes que atraigan a los menos chicos. Esta obra supuso un gran esfuerzo y logró, por fin, romper con la barrera que no habían logrado otras producciones japonesas: abrió la ventana al mercado internacional. Uno de los primeros países donde se emitió fue España a través de la distribuidora Beta Films.


Más tarde, Zuiyô Eizô se dividió en dos corporaciones distintas: Zuiyô y Nippon Animation. Esta última se llevaba a gran parte del equipo artístico de la primera. Así el estudio fue sacando nuevas adaptaciones literarias dentro de la saga World Masterpiece Theater como El perro de Flandes (1975), Marco (1976) o Rascal, el mapache (1977). De este modo Japón se ganó el respeto del mundo y daría pie a la exportación de muchas de las series niponas. Nippon también intentó sacar varias series de deportes como Ashita e Attack! (1977), pero no tuvo éxito en ese terreno. Tatsunoko Production, por su parte, creó la famosa franquicia de Time Bokan (1975). Dentro de esta línea, se hizo con el aprecio del público Time Bokan Series: Yatterman (1977). Ambos fueron animes de larga duración que presentaron un nuevo concepto de villano: los villanos patéticos que manejan maquinaria. Uno de sus descendientes más famosos sería el Team Rocket, ese trío de inútiles que busca incansablemente a Pikachu.

Animación experimental

En el terreno de la animación experimental, he nombrado la trilogía Animerama como algo relevante en este período. Fuera de estas películas, podemos encontrar algunos cortometrajes del extraño y polémico Yoji Kuri: The Bathroom (1970), Kiseichuu  no Ichiya (1972), Pop (1974) y Manga (1977). El segundo es el más largo de ellos y nos muestra un fantasía monstruosa donde ocurren incontables cosas grotescas en un ciclo sin fin. El otro animador independiente que destaco es Taku Furukawa, un ilustrador y escritor. Su carrera empezó justamente en esta década con los siguientes trabajos: New York Trip (1970), Head Spoon (1972), Odoroki Ban (1975), Nice to See You (1975), Coffee Break (1977), Motion Lumine (1978) y Comics (1979). Sus cortos, igual que Kuri, se dirigen a expresar alguna idea concreta o mostrar alguna rareza que pasa por su mente. De los nombrados sin duda me quedo con ese descanso para tomar el café.

Bibliografía

-Manuel Corral, Juan. (2016). Hayao Mizaki e Isao Takahata: Vida y obra de los cerebros de Studio Ghibli. Palma de Mallorca: Dolmen Editorial.
-Las Burbujas del Anime: 1963-1974
-FilmAffinity
-MyAnimeList
-Roriconfan [Reviews]

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